DECÁLOGO
MORAL
contra
la crueldad
con los animales
Creer que somos los
únicos individuos que podemos sufrir - y ser perjudicados por la
conducta humana- no es más que un prejuicio especista, en el que
irracionalmente se ha basado la tradición cultural occidental de
falta de consideración a otras especies animales. La capacidad de
sufrir física y psíquicamente debe ser la base de respeto que ha
de condicionar nuestras relaciones con los demás animales, que no
deben estar sujetos a ningún tipo de violencia o crueldad,
independientemente de cual sea la especie a la que pertenecen.
Este código
moral pretende ser un alegato contra aquellas conductas, muy
extendidas en nuestra sociedad, que no respetan este principio
ético básico.
1.
Contra las corridas de toros.
Debemos acabar con la
promoción de las corridas de toros y lograr la abolición de estos
espectáculos aberrantes que, en nombre de un supuesto "arte";
representan una doble inmoralidad, porque, además de ser un
biocidio -basado en la tortura despiadada de un ser vivo, por
diversión-, las leyes que las regulan permiten y exigen que tales
espectáculos se realicen de la forma más indigna y cruel con los
animales. La tortura de un ser vivo no es arte ni cultura.
2.
Contra la experimentación comercial, industrial o militar con
animales.
La experimentación animal, en tanto que manifestación extrema de
crueldad hacia los animales y componente fundamental de una falsa
ciencia, construida sobre el paradigma de una violencia, carente
de verdaderos criterios científicos, constituye también un riesgo
para nuestra salud y un atentado a los derechos humanos y de los
animales. Por lo cual se debe proscribir toda experimentación no
científica, ya sea de orden médico--científico, comercial o de
cualquier otra naturaleza.
3.
Contra la experimentación educativa con animales.
La privación de libertad a los animales y la utilización
generalizada de técnicas crueles, con motivos didácticos, como la
vivisección -disección de animales vivos-, es inmoral, ya que no
hay criterios éticos ni científicos que justifiquen tales
actitudes. Por lo tanto, debemos usar métodos no violentos, tales
como los medios audiovisuales, modelos y simulaciones por
ordenador.
4. y
5. Contra la caza deportiva y comercial y la alimentación cárnica
innecesaria.
Atentar contra la
vida de los animales para satisfacer los caprichos del paladar u
otras falsas necesidades, como vestirse con las pieles de los
animales, son distintas manifestaciones discriminatorias de un
especismo irracional que consiste en creer que toda la naturaleza
está a disposición de la subjetiva voluntad de los seres humanos.
6, 7
y 8. Contra los recintos zoológicos, la cría intensiva de animales
de granja y su transporte degradante y cruel.
Mientras continúe la explotación de los animales tenemos el deber
moral de no causarles ningún daño con nuestra conducta,
permitiéndoles, en todo momento, un entorno digno y la plena
libertad de movimiento.
9.
Contra las escenas crueles y violentas protagonizadas por animales
en cine y televisión y la apología de las mismas.
Debemos promover las actividades culturales, pedagógicas y
formativas que fomenten un mayor respeto por los animales,
especialmente si van dirigidas a los niños, e impedir y condenar
cualquier acto cruel y degradante.
10. Por la penalización de estas prácticas.
Si los principios fundamentales y la supervivencia de toda
sociedad civilizada dependen del respeto de unas leyes - recogidas
en su Código Penal - que permiten, mediante la garantía del
derecho a la vida, la convivencia pacífica ciudadana, la
tipificación del delito de crueldad contra los animales en el
Código Penal nos permitiría, igualmente, dar el primer paso previo
a unas relaciones más armoniosas con ellos.
Si resulta
arbitrario mantener que sólo la vida humana tiene valor, sería,
por tanto, irracional, no convertir en leyes las máximas de este
decálogo moral.
Gentileza del Sr David Román de
ASOCIACIÓN VEGANA ESPAÑOLA
(AVE)
