Animales domésticos deformados por el egoísmo humano

A muchos animales se les mantiene por ejemplo como animales falderos o mascotas, que pueden ser acariciados en cualquier momento, cuando le apetezca a su dueña, o que sirven de desahogo a las lágrimas de su ama o de su amo, o hacia los que ellos pueden dirigir sus pensamientos, palabras o lágrimas de amargura, nostalgia, agresiones o ganas de pelea y mucho más, para encontrar consuelo en su mimado animalito faldero, aparentemente mudo. También las lágrimas del ama, que llora por amargura o autocompasión y que son lamidas por el animal, procuran consuelo a su dueña. Ella piensa que nadie la entiende. El producto final de tal deformación es un animal cursi, afeminado, triste de mal carácter, pendenciero o agresivo, que casi ya no conoce las características con que ha sido creado ni tampoco las vive ya.

Estas agresiones del yo humano las acoge el animal. Con ellas se programa y se deforma. Las aberraciones humanas, las deformaciones del yo humano, que en el transcurso de los tiempos han formado el cuerpo terrenal humano, marcaron y siguen marcando, actuaron y siguen actuando sobre los animales, especialmente en estas especies animales que viven en el entorno directo o indirecto del hombre.

A causa de estas formas de comportamiento y otras parecidas, muchos dueños y dueñas de animales han perdido el contacto con la realidad, con la verdadera vida en el plano del SER espiritual. De forma parecida les ocurre a los animales que son mantenidos por los hombres para sus fines, para lo que se les usa y se abusa de ellos, para servir al yo humano, a las pasiones y a la avaricia humana. Los hombres emiten y lloran todos sus pensamientos hacia estos animales. Con este modo de obrar contrario a la ley de Dios de los hombres con respecto a su prójimo animal o por el falso amor hacia los animales, el perro faldero es frecuentemente igual a su anterior o actual dueña, o el perro de caza con su fiebre de caza igual a su anterior o actual dueño.

Muchos hombres tienen allí donde debería palpitar un corazón una piedra excitada que solamente palpita para su yo inferior. Por ello ya no pueden percibir y captar la vida omniabarcante y tampoco la de sus prójimos directos, sus animales domésticos.

Para muchos hombres el animal sólo es un objeto sin sentimientos ni sensaciones que puede ser torturado, descuartizado y consumido. Por ello muchos animales son criados de forma cruel, o como animales de producción –como por ejemplo gallinas, que deben poner sus huevos- o como animales de matanza, para que el hombre caníbal pueda prepararse una comida a base de cadáveres.

Asimismo muchos animales son criados para fines de investigación, porque los científicos son de la opinión de que los animales no poseen la capacidad de sentir. Esta actitud corresponde a influencias demoníacas que tienen como objetivo deformar la Creación del Creador. Con ello los científicos insensibles persiguen, entre otras cosas, investigar determinadas enfermedades o probar en los animales la reacción de medicamentos producidos recientemente, detectando cómo reaccionan los animales. Generalmente todo hombre debería saber que si los hombres reaccionan, es que sienten. Cuando los animales reaccionan, es que también sienten. De forma similar a los hombres sienten por ello sufrimiento, dolor y también miedo ante la muerte antinatural.

Vida Universal
Extracto del libro: «Tú, el animal. Tú, el hombre. ¿Quién tiene valores más elevados?
Vida Universal, Aptdo. 8458 28080 Madrid


 



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