Subtitulado, "La Vida de
Juan Pablo II Contado en sus Propias Palabras" el tema del libro varía
de recuerdos de cuando el Papa era conocido como Karol Wojtyla, un
hombre joven viviendo bajo la ocupación Nazi de Polonia, a sus
reflexiones de los asuntos de justicia social, teología y la doctrina
de la iglesia. Y en el medio de estas preocupaciones centradas en la
humanidad, el autor dedica cuatro páginas a un sueño que el Papa le
relata, acerca de un gato desamparado.
Esta interpolación
sorprendente podría llevarnos a la conclusión de que el autor entendió
el significado del sueño: que él es sensible a la situación difícil de
las otras criaturas de Dios y la manera en que son abusados. Pero los
comentarios que el hace mientras el Pontífice relata su sueño, indican
que tenía poco entendimiento de las implicaciones de lo que le estaban
contando. Pero de la manera en que su sueño preservó su vigor e
inmediatez tantos años después, es obvio que era muy importante para
Juan Pablo, y entendió totalmente sus implicaciones.
En su sueño, Juan Pablo
sigue una mamá gata desamparada que está buscando comida y refugio
para si misma y sus gatitos. La rechazan quienes no carecen de nada, y
los hombres que representan las varias caras del Cristianismo
establecido.
El sueño ocurrió en 1969 la
noche antes que el Papa, conocido en ese entonces como Karol Wojtyla,
visitara la Ciudad de Nueva York por primera vez. Era el final del
verano y había estado viajando por Canadá. Habló de la belleza de sus
campos y bosques y como deseaba tener más tiempo para caminar en los
bosques vibrantes de color y con sus "oídos llenos de los cantos y
voces de animales."
En el medio de esta
discusión de Canadá, el Papa abruptamente cambió el tema y dijo, "La
noche antes de mi partida de Canadá para Nueva York, que nunca había
visto en la vida, tuve un sueño raro." Pero su sueño no era de bosques
hermosos y calientes con el sol de verano. Fue de una ciudad llena de
gente, frígida con el frío de un invierno norteño. Y aunque nunca
había estado allí, su sueño capturó como se ve y se siente Manhattan
después de una gran tormenta de nieve.
"Fue un invierno
terriblemente severo en Nueva York; la ciudad estaba completamente
cubierta de nieve. Los habitantes eran adinerados y vestidos con ropa
caliente y caminando lentamente por las calles porque no se podían
operar los carros, debido a los montones de nieve. Estaba feliz que
podía caminar encima de la nieve en avenidas de blanco.
"Gasté todo mi esfuerzo
físico caminando. Hasta hoy, imágenes de apartamentos enormes por los
dos lados de la avenida y los porteros rápidamente abriendo y cerrando
las puertas de entrada como si previniera que la humanidad y calor
escapara están infundidas en mi mente.
Encima de la nieve, noté
una gata café asomarse de una calle menor y caminar sobre la nieve.
Observé más de cerca y para mi sorpresa vi que esta enorme gata era
seguida por seis pequeños gatos de colores café y blanco, todos
siguiendo la gata café en una línea perfecta. La mamá gata veía para
atrás de vez en cuando para ver si sus bebés estaban allí, pero su
preocupación mayor era alcanzar la puerta de entrada. Presumía que
ella estaba tratando de encontrar calor para si misma y sus hijos,
pero cuando llegó a la puerta, un hombre en un uniforme bien planchado
brincó hacia ella con una escoba y los espantó. Seguí esta procesión y
me preparé para darle un discurso al portero. Abrí la boca y traté de
quejarme, "Donde está su generosidad proverbial americana? Donde está
tu buen corazón americano y sentido de juego limpio? Déjalos entrar!
Déjalos entrar!
Traté de hablar, pero las
palabras no salían. Tal vez tenía miedo del portero con la escoba.
Empecé a buscar por las bolsas de mi sotana un pedazo de pan, encontré
algunas migajas y las puse en la palma, llamando ‘gatita, gatita,
gatita.’ Pero las palabras no salían de mi supuesta boca inteligente.
En vez de eso, el viento sopló las migajas de mi palma y dije, ‘que
puedo hacer? No puedo hablarles a los gatos. No puedo hablarle al
portero. Pero hay muchos pájaros hambrientos. Tal vez coman las
migajas.
"Otra vez, caminé detrás de
los gatos, ahora con un dolor en mi pecho, sintiendo un frío tremendo.
A la izquierda, vi una iglesia y pensé, ‘Allí encontraremos ayuda.’
Escuché gente cantando y se me ocurrió la idea que debió de ser una
iglesia Católica. La música aumentó como si estuviera tratando de
convencer a Dios que le estaban rogando a Él.
La mamá gata cruzó en mi
camino y subió las gradas seguida por sus gatitos. Levanté la cabeza y
vi a un sacerdote Jesuita espantando a los gatos de las gradas. Pero
cuando estaba al punto de gritar al Jesuita, "Soy un cardenal!" y
darle la orden de aceptar los gatos, la mamá gata y sus críos se
metieron detrás de la iglesia, porque era de allí que venía un
delicioso aroma a comida. Probablemente había una cocina allí. Pero un
segundo Jesuita apareció en la puerta de la cocina y espantó a los
gatos. Volvieron a la avenida y empezaron a caminar hacia el norte.
"Caminaron por el mismo
lado de la avenida que la iglesia Jesuita y los seguí. Llegaron a una
iglesia imponente de ladrillo rojo. Un obispo anglicano apareció y les
dijo a los gatos, ‘Mis queridos hijos animales, por favor vayan
inmediatamente al refugio para animales. Allí les tienen comida.
Nosotros el clero anglicano donamos mucho dinero al refugio de
animales cada año durante la época de Navidad.’
"La gata mama y sus gatitos
ni siquiera maullaron. Conocían la voz autoritaria del obispo
Anglicano. Caminaron por la ciudad y gradualmente, se desaparecieron
los edificios lujosos junto a los porteros y vimos viejos y
dilapidados apartamentos.
"Conforme caminaban y los
edificios se ponían más recaídos y sucios una puerta fue abierta, no
por un portero, sino por una mujer vieja y arrugada en un vestido de
algodón. [Ella vio a los gatos] y gritó ‘O pequeña mamá,’ y cuando
abrió su boca, vi que tenía pocos dientes. Ella suavemente metió la
mamá gata y los pequeños adentro, quienes brincaron felizmente porque
el calor de la casa los abrazó."
La narración terminó cuando
los gatos encontraron un refugio seguro con la mujer quien tenía muy
poco. Cuando el Papa concluyó su sueño, el autor al cual lo relataba
no hizo comentario alguno acerca de lo que había dicho. Pero si
escribió que "No había visto una expresión tan triste en la cara de
este hombre." Considerando que este era el mismo hombre quien ha
relatado los horrores de su vida como un hombre joven durante la
ocupación de los nazis, los comentarios del autor demuestran el
impacto profundo que este sueño tuvo para el Papa.
Si el Pontífice ofreció un
comentario de su sueño, Antón Gronowicz no lo comparte con el lector.
Pero nos dice que Juan Pablo empezó a recitar la oración de San
Francisco de Asís. "Señor hazme un instrumento de tu paz, donde hay
odio déjame sembrar amor...donde hay oscuridad, luz y donde hay
tristeza, alegría."
Muchos años después de que
el Cardenal Wojtyla tuvo su sueño, y se convirtió en el Papa Juan
Pablo II, hizo peregrinaje a Asís, el lugar de nacimiento de San
Francisco. En el Mensaje de Reconciliación que dio allí, el Pontífice
habló del amor del Santo para los animales y los humanos. Y comparó
ese amor inclusive con la anticipación del Reino Pacífico, previsto
por el Profeta Isaías; un mundo en el cual todas las criaturas vivirán
en paz juntos.
El Papa también dijo que el
"cuidado solícito, no solamente hacia los humanos pero también hacia
los animales y la naturaleza en general" que lo que San Francisco
demostraba es "un eco fiel del amor con el cual Dios en el principio
pronunció su ‘orden’ que los trajo a la existencia." Y, el Papa
agregó, "nosotros también estamos llamados a una actitud similar."
Algunas personas que leen
estos comentarios están sorprendidas de encontrar en estos comentarios
apoyo tan fuerte para las otras criaturas de Dios. Están sorprendidas
de escuchar al Papa referirse a las vidas de los animales como
manifestación del amor de Dios: vidas que merecen nuestro "cuidado
solícito." Pero yo no estaba sorprendido. Cuando encontré una copia
del mensaje que le dio en Asís, ya había leído "El Agente de Dios" y
la larga historia del sueño del Papa. Yo sabía que si Juan Pablo II no
hubiera querido que publicaran este sueño tan revelador, nunca hubiera
aparecido impreso.
Entonces, a pesar de las
pólizas y declaraciones de los hombres de la iglesia acerca de la
misma, u otras persuasiones, que tratan de denigrar el valor e
importancia de las vidas de las otras criaturas de Dios, sabemos que
Juan Pablo II tuvo un sueño. Y aunque hombres de menos visión y menos
desarrollo espiritual han cerrado sus corazones y sus mentes a las
necesidades de otras criaturas, Juan Pablo ha atestiguado la necesidad
del ‘cuidado solícito, no solamente para los hombres, sino tambiémn
para los animales."
En este testimonio, el Papa
esta siendo fiel al mensaje del Evangelio en que Jesús también
atestigua la necesidad del cuidado solícito de todo ser: "Te digo que,
cuando rehúsas ayudar a uno de estos seres importantes, rehúsas
ayudarme a mí." (Mateo 25:45 TEV)
Derechos de Reproducción
2001, J.R. Hyland & Humane Religion Texto de GOD'S BROKER por Antoni
Gronowicz, Richardson & Snyder NY, 1984, usado con permiso.