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Una compañía
canadiense tiene una idea para los automovilistas preocupados por el
calentamiento global: poner una vaca en su tanque.
Una
fábrica valuada en 14 millones de dólares canadienses (12 millones
de dólares estadounidenses) y que está situada cerca de Montreal
comenzó a producir combustible ´´biodiesel´´ hace dos semanas a
partir de huesos, tripas y otras partes de animales de granja como
reses, cerdos o pollos que los canadienses no comen.
´´Estamos utilizando desechos de animales para reducir las emisiones
de gases de efecto invernadero´´, dijo Ron Wardropo, director de
mercadeo de Rothsay, que administra la planta.
´´Necesitamos más de este tipo de cosas´´, dijo en la planta ubicada
a orillas del río San Lorenzo, cerca de Montreal, donde delegados de
189 naciones están reunidos esta semana para discernir la forma de
ponerle un freno al cambio climático por el que se culpa ampliamente
a las emisiones de los gases que retienen calor de los combustibles
fósiles.
Rothsay, filial de Maple Leaf Foods Inc.
, produce también en su planta biodiesel por medio del
reciclaje de aceite de restaurantes de comida rápida, como el del
utilizado para cocinar papas fritas.
El
biodiesel emite mucho menos smog que la gasolina o el combustible
diesel convencional y casi ninguno de los gases que retienen calor y
que la mayoría de los científicos dicen están haciendo subir las
temperaturas y podrían causar más inundaciones, tormentas y la
elevación del nivel del Marzo en las próximas décadas.
A
capacidad plena, la planta Rothsay producirá 35 millones de litros
(9.2 millones de galones estadounidenses) de biodiesel anualmente,
el equivalente en términos de gases de efecto invernadero a sacar de
las carreteras a 16 mil camiones livianos o 22 mil automóviles.
´´Hasta ahora estamos produciendo a alrededor de una cuarta parte de
la capacidad´´, dijo Wardrop. Esta producción es un ápice de la
utilización total de diesel de Canadá, de 2.200 millones de litros.
ACEITE DE MANI
El
biodiesel puede también producirse a partir de cultivos, como la
soja o la canola. El alemán Rudolf Diesel, que fabricó los primeros
motores diesel en los años 1890, los diseñó para funcionar con
aceite de maní.
Wardrop dijo que creía que la planta de Rothsay era la tercera de su
tipo en el mundo, junto con una en Alemania y otra en Kentucky. Los
vehículos que utilizan biodiesel obtienen descuentos tributarios o
subsidios de los gobiernos.
´´El
biodiesel es competitivo por su precio, con el respaldo del
gobierno, con los precios de petróleo a 55 dólares el barril´´, dijo
Wardrop. No competiría si los precios de petróleo cayeran a 20
dólares, agregó.
En
la planta de Ville Ste. Catherine, los desechos de animales y grasa
llegan desde una planta derretidora como un espeso líquido marrón,
con un olor nauseabundo. El líquido sale como un claro combustible
amarillo casi inodoro.
El
biodiesel es producido mediante la combinación de aceites naturales
o grasas con alcoholes como el metanol o el etanol. El proceso deja
dos productos: biodiesel y glicerina.
´´Cuando manejas, alguna gente dice que huele como palomitas de maíz
o papas fritas´´, dijo Claude Bourgault, gerente general de Rothsay
en el área de Quebec.
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