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La jauría
Es
curioso cómo los humanos nos las arreglamos para manipular aquello que nos
incomoda y mostrarlo así, de manera que recaiga la culpa en otro; y si ese
otro no posee la capacidad para defenderse, tanto mejor.
Los
animales, obviamente, carecen de esta capacidad, pero lo que sí poseen es
la capacidad de expresarse, la cual preferimos ignorar, porque si la
aceptamos se nos haría insoportable la conciencia del terrible sufrimiento
que les infligimos de manera directa o indirecta.
Los
hechos acaecidos en una granja de avestruces de una localidad riojana, que
se vio atacada por un grupo de perros, dio lugar a una noticia publicada
el pasado 7 de diciembre.
Ahí
los animales se expresaron. Los perros expresaron, quizás, el hambre que
encogía sus estómagos faltos de los alimentos que les niegan sus dueños,
que seguramente son de los que piensan «son sólo animales».
También expresaron rabia y violencia, posiblemente por el abandono, el
maltrato o la negación de atenciones que han padecido en la vida por parte
de sus amos-tiranos.
En la
noticia, se ha demonizado a estos perros, tildándolos de salvajes,
brutales, como si debieran haber tenido miramientos con los avestruces.
Casi a diario, un hombre mata a su mujer, un padre viola a su hija, un
grupo explota a niños, unos soldados matan civiles. Pero eso parece que lo
aceptamos de una manera natural, como que es el mal inseparable a la
naturaleza humana y que asumimos con resignación cristiana.
Sin
embargo, es significativo que ante una noticia de animales que matan
humanos u otros animales, como en este caso, tendemos a escandalizarnos, y
lo solucionamos matando al animal causante de los hechos; así, de esta
manera sentimos que nos purgamos, y en realidad lo que matamos es el mal
que hay en nosotros.
Los
animales no son conscientes del daño que provocan, pero los humanos, sí;
por eso nuestra culpa es mayor; nuestra culpa es una certeza, y no
deberíamos esconder la cabeza como los avestruces porque, si no, llegará
un día en que la jauría humana acabará con su propia especie.
Begoña Sainz de Murieta
Fuente:
http://www.animanaturalis.com/



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