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EFE.-La
posición de los animales en la "escala social", sobre todo la de los
domésticos, tiende a subir en Costa Rica, después de un peculiar
decreto ejecutivo que exige una serie de condiciones para su
tenencia y que casi los equipara a los humanos.
Aplaudido por grupos ecologistas, el "Reglamento
para la reproducción y tenencia responsable de animales de
compañía", firmado por el presidente del país, Abel Pacheco, y el
viceministro de Salud, Eduardo López, sin embargo no ha estado
exento de ironías de algunos sectores.
"Perros y gatos tendrán más derechos que las
personas", aseguró el diputado Federido Malavassi, del Movimiento
Libertario, un duro crítico de Pacheco, sorprendido por las
condiciones que se garantizan a los animales domésticos.
Malavassi, quien mantiene un fuerte enfrentamiento
por el control del gasto público y contra nuevos impuestos con
Pacheco, se preguntó con ironía: "¿Qué sigue?" "¿Convención
colectiva (laboral) para perros y gatos?".
Sin embargo, los grupos ecologistas han aplaudido
este Reglamento que se suma a otro, firmado por Pacheco en mayo de
2002, en el que quedó prohibida la utilización de animales
silvestres en los circos, pues ambos están dirigidos a crear
conciencia contra el maltrato a los animales.
El biólogo Gino Biamonte, de la Asociación para la
Protección de la Flora y la Fauna (Apreflofa), indicó a EFE que
estas medidas de protección son un "excelente trampolín" para
proteger todo tipo de animales, no solo los domésticos, sino también
los silvestres.
El Reglamento fija una serie de condiciones para
tener animales como el lugar donde deben habitar, el tamaño de la
correa, la higiene si están amarrados y el trato que se les debe dar
para que "no sufran malestar sicológicos como miedo, tensión, estrés
y angustia".
Encarga además a la policía a hacer cumplir estas
normas.
Los perros que deambulen sin control del
propietario serán objeto de captura, previa orden de Autoridad
Sanitaria.
Dicho operación será coordinado entre la Fuerza
Pública y la Policía Municipal, indica el Reglamento.
Si un animal está atado, por ejemplo, su correa
debe ser cuatro veces más larga que ellos, con argollas corredizas y
además su dueños deben sacarlos a caminar y "hacerlos sociables".
Los animales gozarán de un adecuado "control de
natalidad" y de protección contra la lluvia, el frío, el calor o las
inundaciones, y sus propietarios deben hacerse cargo de las
deposiciones de sus mascotas en lugares públicos.
Tras advertir que este será un tema de estudio en
las escuelas, para que los niños aprendan cómo deben tratar a sus
mascotas, detalla que quienes las venden están obligados a entregar
un reglamento y material educativo al comprador con los datos sobre
la procedencia del animal y sus necesidades.
"Los vendedores deben asegurarse de que el
comprador sea mayor de edad, capaz de proporcionar los cuidados
necesarios al animal y asumir sus responsabilidades administrativas,
penales y civiles", precisa el decreto.
Biamonte indicó que siempre se ha cuidado a los
animales con fines "utilitarios" por el aprovechamiento de la carne
y pieles como sucede con el ganado o los cerdos, pero que en este
caso se parte del cuidado de animales que dan al ser humano su
compañía.
"Costa Rica tiene una cultura de mucha armonía con
los animales", aseguró el biólogo al advertir que también el cuidado
de mascotas se ha convertido en estos tiempos en "buen negocio".
Según datos del Colegio de
Veterinarios, un millón y medio de perros y medio millón de gastos
comparten el territorio costarricense con cuatro millones de
personas. |