¡¡¡No a las Peleas de Perros!!!
Una noticia alteró la tranquilidad de la opinión pública en el período de
vacaciones. A comienzos de febrero, el concejal de Pedro Aguirre Cerda,
Julio Ibarra, denunció en la prensa las actividades de una red de "peleas
de perros" en Santiago. Un poco antes de divulgar el hecho, el edil había
tomado contacto
con la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología, solicitando a
su Facultad de Medicina Veterinaria se hiciera cargo de los animales que
pudieran ser rescatados.
Las doctoras Marcia Jarpa y Bárbaro Fertilio ofrecieron una concurrida
conferencia de prensa, en la que expresaron su
preocupación por la inexistencia de una legislación de protección que
permita sancionar estos actos. "En 1995 fue
presentado un Proyecto de Ley sobre Protección Animal, el cual aún no ha
sido aprobado", señaló Jarpa. Y subrayó: "Peor aún, en su proceso de
tramitación se desvirtuó su espíritu inicial".
Hasta ahora, la principal herramienta legal para sancionar estos hechos se
encuentra en el Código Procesal Penal, el que dispone en el artículo 291
bis:
"El que
cometiere actos de maltrato o crueldad con animales, será castigado con la
pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de uno a diez ingresos
mínimos mensuales o sólo a esta última".
Sin embargo, explicó
la profesional, "la nueva iniciativa derogó este artículo, sin antes
aprobar los artículos relativos a las sanciones que reemplazarían las
derogadas. En la práctica significa que la Ley podría entrar en vigencia
sin sanción
alguna y eliminando las que hoy existen".
"La aprobación de este Proyecto, en las actuales condiciones, significaría
un franco retroceso en el sensible tema de la
protección hacia los animales", subrayó.
Las razas caninas que son utilizadas en estas crueles prácticas son,
principalmente, los Pitbull, Bulldog, Mastiff, Rottweiller y Fila
Brasilero. En general, estos animales son potencialmente
peligrosos debido al carácter de su mordida, ya que es común que se le
trabe la mandíbula. Por esta razón, en el caso que estos perros reciban
una instrucción orientada a atacar, pueden llegar a despedazar a sus
presas.
"Los perros de estas razas pueden ser buenas mascotas, en el caso de que
su amo tenga presente que son animales que
requieren cuidados especiales, un espacio adecuado y suficiente alimento.
En el caso de las peleas de perros, esas variables no son tomadas en
consideración y, por el contrario, a los canes se les proporciona un
entrenamiento que acentúa su agresividad", explicó doctora Fertilio.
Añadió que "las personas que poseen perros con el objeto de destinarlos a
la práctica aberrante de peleas de canes padecen graves trastornos
psicopatológicos o, a lo menos, sufren de problemas conductuales. En
general, se trata de sujetos con una tendencia a la violencia que es
canalizada en esta actividad, que aprovecha de la contextura física de las
antes mencionadas razas de perros. De hecho, los trastornos conductuales
de estos amos, son trasladados a los perros en su proceso de
aprendizaje".
Es por esta razón, que en países desarrollados -como los Estados Unidos-
se exige un test psicológico a las personas
que desean poseer perros de estas razas y además deben castrarlos.
En Inglaterra se adoptó la medida de prohibir la tenencia de estas razas y
los animales previamente existentes fueron castrados.
Fernando Gispert, DMV
gispert@salud.gob.mx