Hay
especies animales que llaman mucho más la atención que
otras con mayor o más decisiva influencia en
determinados ecosistemas. Ello posiblemente se deba al
atractivo físico, al “prestigio” o a la publicidad de
que es objeto cierta fauna coronada como carismática.
Tal pudiera ser el caso de los pandas gigantes, de las
águilas doradas, de los elefantes africanos y por
supuesto de los tigres, el más grande de los felinos del
grupo conformado actualmente por 37 especies y a quienes
destaco, porque generalmente cuando a las personas se
les pregunta qué les hubiera gustado ser, de no haber
sido humanos, una notoria mayoría se decide por esos
grandes gatos sin saber que quizás, por ese gran poder
de atracción que ejercen, se encuentran en extremo
peligro de extinción. Diversos especialistas dan por
hecho la desaparición de la especie en vida natural para
la primer década del presente siglo puesto que tres de
las ocho subespecies conocidas YA SE EXTINGUIERON y del
resto, los números de población espantan. ¿Se imaginan
un mundo sin tigres?. Yo francamente no y es que aunque
se trata de un animal que por lo común encontramos en
zoológicos, circos y hasta en manos de petulantes
ciudadanos comunes y no tan corriente$$$, ya no se
contempla fácil su supervivencia en la naturaleza y los
individuos cautivos simplemente no cuentan e inclusive,
muchas veces ni siquiera se tiene especificado a qué
subespecie pertenecen.
Y lo peor es que en lugar de que la reacción sea
cuidarlos y conservarlos, se les está explotando al
máximo bajo la estúpida creencia de que comer ciertas
partes de su cuerpo provoca maravillas sexuales o
afirmando que sus órganos sirven para la cura de algunas
enfermedades como lo cita la “tradicional” medicina
china que los tiene en jaque, siendo por ahora la
principal amenaza para los tigres junto con la
destrucción e invasión de SU ancestral hábitat, sin
olvidar que su piel también provoca codicia. Así pues,
cualquier esfuerzo que se emprenda para beneficiar a la
especie y sus razas geográficas es bien recibido.
Tal es el caso de los señores John Varty y Dave Salmoni,
naturalista sudafricano el primero y biólogo-entrenador
de felinos canadiense el segundo, que abandonaron las
comodidades de una vida ¿normal? para dedicarse por
completo al adiestramiento de RON y JULIE, un par de
tigres de Bengala nacidos en cautiverio en julio del año
99, a fin de que los gatitos rehabiliten sus instintos
salvajes e intentar, una vez independientes, regresarlos
a la vida libre. Todo ello dentro de un súper esfuerzo
detrás del que hay ya casi 5 años de una gran inversión
y del trabajo de un sinfín de personas involucradas, más
todo un equipo de cámaras que están dando testimonio
público de este proyecto publicitariamente llamado
EXPERIMENTO BENGALA, llevado a la pantalla chica por
Discovery Channel este pasado domingo y sobre lo cual,
abundó LA CRÓNICA el jueves 13 de este mayo. Al ser una
servidora la presentadora de la emisión, agradezco en lo
que vale que se haya destacado el tema en este mi
periódico, al igual que como sucedió en DIARIO MONITOR y
EL UNIVERSAL y en las televisoras Azteca y PCTV, por
tratarse más que nada de una lucha a favor de la
naturaleza que, resumida en dos horas de proyección,
deja una muy clara evidencia de las dificultades de todo
tipo que se enfrentan en estos intentos. El programa,
por tanto, nueve a reflexionar sobre la terca
¿necesidad? de tener a esta fauna en cautiverio y
también resulta polémico a partir de los métodos
utilizados para la re-educación de los cachorros y
porque en lugar de trabajar su rehabilitación en la
India, ésta se está llevando a cabo en Sudáfrica, dentro
de un territorio de 90 mil acres (propiedad de Varty)
que se pretenden destinar en su totalidad para el
entrenamiento de tigres con antecedentes similares a los
de RON y JULIE. Ahí, los candidatos podrán aprender a
vivir de manera natural, tocando la posibilidad de que
al final de su “capacitación” puedan ser re-ubicados en
Asia, de donde la subespecie bengalí es oriunda. Esos
son los alcances pretendidos por el Proyecto Tigermoon,
cuyos resultados contribuirán a que los humanos
comprendamos los desafíos que hay tras la ilusión de
regresar a la naturaleza lo que una vez le arrebatamos.
El programa presenta escenas muy crudas y algunas otras
contradictorias a la teoría, como en la que ambos
animales -ya creciditos- se van sobre la misma presa,
cuando es de conocimiento general que los tigres son
cazadores solitarios por excelencia. Asimismo, resulta
sumamente interesante el reto que representó para el
biólogo mantener a la gente segura y al mismo tiempo
enseñar a los animales a cazar y a protegerse de los
peligros, entre ellos, el que representamos los seres
humanos, haciéndoles entender quiénes son sus enemigos y
qué animales son comida. Difícil ¿verdad?.
PASANDO A OTRO ASUNTO… muy penosa e impactante me
resultó la prematura muerte de Cynthia Fridmann, quien
falleciera el 14 de mayo a causa de una leucemia aguda.
Por su belleza y simpatía fue “Señorita D. F.” en 1990 y
como defensora de animales fue miembro de la primera
Mesa Directiva de la Asociación Pro Animal. Se nos fue
una luchadora por los derechos de los animales no
humanos que recién debutó como mamá, dejándonos al
pequeño Diego Gurrola que con tan sólo con 7 meses de
gestación, tuvo que nacer en un intento porque Cynthia
lograra curación. Ahora, el bebé lucha por sobrevivir
para hacerle compañía a su desolado papá. Un abrazo muy
afectuoso a sus deudos y muy en especial a la madre y al
esposo.
producciones_serengueti@yahoo.com
Fuente
(México
2004-05-19 )