Ser Toro en México

                                                     © Por   Eduardo Lamazón

Ser toro en México es ser en el lugar equivocado, el destino es la muerte en la plaza.

Las bárbaras corridas son parte de las costumbres nacionales y en nombre de la tradición embelesan a grandes sectores de la comunidad desde que los españoles las trajeron a América.

Llamarlas “tradición” para justificarlas es un timo a la inteligencia, pues tradiciones fueron el circo romano y los sacrificios humanos de los aztecas, y es tradición aún hoy mutilar mujeres en el África. Ignorancia y crueldad son hijas predilectas de las tradiciones.

Hasta los defensores más recalcitrantes de la estúpida “fiesta brava”, como Mario Vargas Llosa, admiten que excede cualquier límite tolerable de violencia y espanto. El propio Vargas escribe: “ningún ser viviente puede ser sacrificado sin que se cometa un crimen”.

En México las corridas de toros suelen ser defendidas y hasta promovidas por líderes sociales y religiosos. Sí, así es y no hay exageración.

Los defensores de los animales apelamos cada día a la conciencia de la gente y no queremos que nos expliquen cómo justificar la barbarie, sino que se prohíba, entendiendo como entendemos que la abolición tarde o temprano llegará y ese día se habrá dado un paso hacia una sociedad mejor.

Con el mismo argumento trivial de que el toro de lidia vive bien toda su vida salvo su última media hora, y que la raza se extinguiría si los ganaderos no hicieran la noble labor de criarlos para morir, se podría criar niños para sacrificarlos en la plaza.

Como en casi todo el mundo en México los grandes medios de difusión son ciegos y sordos a los reclamos de la gente civilizada. No es difícil, recorriendo las páginas de los diarios, darse cuenta de que ponerse del lado de los animales sería para ellos ponerse en contra de los patrocinadores de ropa, de comida, de diversión y otras zarandajas con que la buena vida humana hace una tragedia en la vida animal no humana.

Está activa en Internet una campaña con la que pretendemos presionar un poco más a las autoridades y sacudir su proverbial indiferencia hacia la vida animal. Como los animales no votan, suelen no ser del interés para muchos funcionarios.

Puedes votar en:

Prohibición de las corridas de toros en México.
 

http://www.petitiononline.com/55400000/petition.html

  

                       12 de noviembre de 2005  ©   Eduardo Lamazón

 



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