LA COLUMNA DE
EDUARDO LAMAZÒN
TORDESILLAS,
VERGÜENZA DE LA
ESPECIE HUMANA
Los
bárbaros lanceros de Tordesillas creen que estàn solos ante la indefensiòn
del toro que matan en la ensangrentada comarca que vio los ùltimos
años de Juana La Loca.
Pero contra su imbecilidad monumental medio mundo se indigna y
protesta.
En
animanaturalis se expresan muy bien Elena Sánchez Bastardo, Nuria
Querol y Pilar Rahola. Rosa Montero en El País escribió con la
maestrìa de siempre y con un dolor nuevo su implacable anatema.
Basta un recorrido breve por la red Internet para confirmar que las
fiestas de Valladolid son alegrìa para unos pocos energúmenos con un
cerebro en estado de putrefacción, y son angustiado sufrimiento para
muchos seres sensibles y pensantes que todavìa quedan en el mundo.
Lastima que los más, los mejores, los educados, deben asistir
impotentes al cataclismo de barbarie e impunidad.
En
España al crimen algunos le llaman tradiciòn.
En
un foro de una página web de Valladolid una encuesta muestra hoy 16
de septiembre 70 % de repudio a la celebraciòn Toro de la
Vega.
Atribulados constatamos la repeticiòn un año màs de la fiesta
de crueldad sangre y muerte ante la inaceptable complicidad de las
autoridades que algùn dìa tendràn que poner fin a la atrocidad que
exhibe lo peor de España.
Apenas es concebible la microscòpica pequeñez de las mentes de esos
forajidos que persiguen al animal indefenso, provocando en el mundo
observador, màs que asombro por su ignorancia, miedo por recordarnos
de lo que son capaces.
El
derecho que les asiste es ninguno. Son delincuentes. Son enemigos de
la convivencia. La tolerancia que reclaman es la que podrìa pedir
un violador para someter a sus vìctimas sin ser perseguido. Son
fatuos, depredadores, sanguinarios, peligrosos.
El
cruel silencio de los que mandan, de los que hacen las leyes, de los
que deben guiar a esa abstracciòn llamada pueblo, ya es bastante.
Hace que los que no estamos en España nos preguntemos cada dìa ¡¿Hasta
cuàndo, España?!