Llamó
a la perra y la hizo sentarse delante de él, para después
dispararle cinco veces más, matando al animal de compañía. Tres
meses más tarde, hizo lo mismo con su mujer, y luego se suicidó.
Diana Russell, Rape in Marraige, pg. 296.
Al
cabo de seis semanas de la boda, el marido de Tamara
Barne, empezó a beber mucho, a
gritarle por todo y a maltratar a sus gatos. A uno de los
animales, le rompió una pata y lo quemó. A otro lo envolvió con
cinta aislante. Tamara se horrorizó y le dijo que iba a llamar a
la policía.
“Adelante, llámales. Mataré a los gatos, si quieres, y a tí
también” sentenció el marido.
(The Latham Foundation for Humane Education, Febrero 1999)
Francine
oyó como Nicky gritaba...”Nicky
lloraba tanto que no podía ni hablar. Nunca había oído a un niño
llorar así. Yo…la cogí en brazos hasta que se calmó para decirme
qué había pasado”. Mickey [el marido
de Francine] le había advertido que si
encontraba el gato en el porche, le retorcería el cuello. Cuando
pilló a Nicky con el gato por segunda
vez, se lo arrebató del regazo y le rompió el cuello con sus dos
manos. Francine declaró en el juicio
por el asesinato de su esposo, Mickey
Hughes, que su marido le había
prohibido asistir el parto de su perra, a la que dejó fuera de
casa en una gélida noche mientras daba a luz. La simplicidad de lo
que relataba Francine- un animal
indefenso, dejado fuera de la casa, muriendo por congelación
mientras luchaba por dar a luz- envolvió a los presentes en el
juicio en una intensa emoción.
(McNulty, 1989, p. 165)
Muchas personas han deducido la
conexión que existe entre la violencia hacia los animales y hacia
los seres humanos, de manera intuitiva,
sentimos que quién es capaz de disfrutar torturando a un animal,
probablemente no sabrá poner un freno a su conducta y extenderá la
crueldad a otros seres de su entorno. Esto no quiere decir que el
hecho de maltratar a un animal sólo debe tenerse en consideración
por sus posibles consecuencias para con los humanos, maltratar a
un animal debe considerarse un delito y es éticamente inaceptable
en todo caso, pero en esta aproximación, pretendemos revisar el
concepto de violencia doméstica con la novedad de incluir el
maltrato a los animales como parte del fenómeno.
La crueldad hacia los
animales en el contexto de los malos tratos domésticos tiene una
dinámica psicológica que difiere de otras situaciones en que los
animales también son víctimas del ser humano. En este caso, se
trata principalmente de ejercer poder y dominación a través del
chantaje : “Si no haces esto, mato al perro” o “ Si me dejas, le
retuerzo el cuello al gato”. En ocasiones, la mujer ha escapado
pero su pareja maltrata al animal que se ha quedado en el hogar
con el fin de forzar su regreso y castigarla por haberse ido. Hubo
un caso escalofriante, citado a menudo para ilustrar la gravedad
de los casos de los que hablamos, en que un marido envió a su
suegra fotografías de él cortando las orejas al perro de su mujer
(quien había huido de casa y se encontraba en un refugio para
mujeres maltratadas). Después de recibir las fotografías que su
madre le reenvió, la mujer contó al asistente social de la casa de
acogida, que regresaba a su casa para salvar la vida de su perro y
la de los otros animales. El asistente social nunca más volvió a
saber de ella.
(Ann
Quinlisk, 1997 – citada en
Lerner [1998])
Veamos de manera esquemática
los principales motivos por los que se desarrolla este fenómeno:
|
¿Por qué los maltratadores
también son crueles hacia los animales?
-
Demostración y confirmación de poder y control sobre la
familia.
-
Aislamiento de la víctima y los hijos.
-
Eliminación de la competencia por la atención.
-
Forzar a la familia a mantener un secreto.
-
Enseñar sumisión.
-
Castigar los actos de independencia y autodeterminación.
-
Perpetuar el terror.
-
Evitar que la víctima huya u obligarla a volver.
-
Castigar a la víctima por haberse ido.
-
Degradación de la víctima implicándola en el abuso (el
maltratador puede realizar
actos de zoofilia obligando a la mujer y los niños a
mirar).
|
El maltrato a los animales en
el contexto de la violencia doméstica es un campo de estudio
novedoso y que nos proporciona valiosas informaciones para
elaborar estrategias cuando debemos actuar para ayudar a las
víctimas. Actualmente ya existen algunos estudios científicos que
vierten cifras impresionantes y que deberían inspirar acuerdos de
colaboración entre distintos grupos para resolver los casos de
violencia doméstica desde todos los ángulos.
INVESTIGACIONES SOBRE CRUELDAD HACIA ANIMALES
Y VIOLENCIA DOMÉSTICA -
•
En tres estudios realizados en casas de acogida para mujeres
maltratadas en
Wisconsin
y Utah, el 71% de las mujeres que
tenían animales de compañía, afirmaron que su pareja (el
maltratador) había amenazado, herido o
matado a su animal y que en el 32% de los casos, los niños también
habían herido o matado al animal de compañía. (Ascione
1995-1996 & 1998 y Quinlisk, 1995).
Cabe destacar que entre un 20 y un 50% de las mujeres habían
retrasado su marcha del hogar por miedo a que su pareja hiriera a
su animal.
• En
un estudio de 111 mujeres maltratadas que buscaron refugio en
Carolina del Sur, se vio que, de las mujeres con animales
domésticos, en más de la mitad de los casos, la pareja había
amenazado o maltratado a los animales (Flynn,
Violence Against
Women, Febrero 2000).
•
En Buffalo, New
York en 1998, el departamento de
policía y la protectora de animales encontró que en un tercio de
los hogares que presentaban denuncias de crueldad hacia animales,
también las tenían de violencia doméstica.
•
En un estudio realizado en 50 mujeres que estaban en casas de
acogida se concluyó que: el 66% de las mujeres afirmaron que su
pareja había amenazado con maltratar al animal de compañía y que
lo había hecho en la mitad de los casos. El 94% de mujeres dijo
que su hubieran tenido un sistema de acogida de sus animales,
hubieran escapado de sus hogares mucho antes. (1997
Paws for
Kids en el Reino Unido)
• El
estudio “El abuso a animales y la violencia doméstica: un estudio
a nivel nacional para mujeres maltratadas” del Dr.
Frank Ascione
( profesor de la Universidad de Utah y
miembro del Comité de Honor de la Fundación
Altarriba) fue publicado en la revista de Psicólogos para
el Trato Ético a los Animales (Psyeta),
Society and
Animals
1997, 5(3). Esta investigación se realizó a lo largo de 49 estados
y el distrito de Columbia en EEUU,
escogiendo para la muestra el mayor refugio para mujeres de cada
estado.
Veamos una tabla con algunos de los resultados más significativos:
Porcentaje
que responde “SI”
|
|
Pregunta |
"SI" |
|
Las mujeres que acuden a su casa de
acogida,¿hablan de incidentes relacionados con maltrato a
animales? |
85.4% |
|
Cuando llegan niños a la casa de
acogida,¿hablan de incidentes relacionados con maltrato a
animales? |
63.0% |
|
En su experiencia en casas de acogida, ¿ha
observado la coexistencia de violencia doméstica y crueldad
hacia animales? |
83.3% |
|
En su entrevista inicial con la víctima,
¿formula preguntas relativas a los animales? |
27.1% |
The Abuse of Animals and Domestic Violence: A National Survey of
Shelters for Women Who Are Battered” By Frank R. Ascione, Ph.D,
Claudia V. Weber, M.S., and David S. Wood, Utah State University,
Logan, Utah.
Es
destacable el hecho de que, a pesar de que los trabajadores de los
refugios reconocían que las mujeres maltratadas hablaban a menudo
de los malos tratos a sus animales, hicieran en un porcentaje
significativamente menor, preguntas relativas a ello. En
consecuencia, se deduce la necesidad de implementar de manera más
estandarizada una serie de preguntas al respecto.
•En
un estudio publicado por el Departamento de Justicia de EEUU, se
escogieron 100 mujeres maltratadas que acudieron a un refugio
comparadas con otro grupo de mujeres no maltratadas (los dos
grupos tenían animales). El Dr. Ascione
encontró que en el 54% de las mujeres maltratadas versus el 5% de
las no maltratadas, la pareja había herido o matado a sus
animales.
|
|
Porcentaje de mujeres que denunciaron que sus parejas
maltrataban o mataron a sus animales. |
|
Fuente: Ascione,
F.R. 2000b.
What veterinarians need to know about the link between animal
abuse and interpersonal violence. Proceedings of the 137th
Annual Meeting of the American Veterinary Medical Association,
Salt Lake City, UT, July 25, 2000 (CD–ROM records #316–317).
Boletín de Justicia Juvenil del Departamento de Justicia de
los EEUU. |
•
Estudio realizado por la Sociedad Protectora de Animales y la
Coalición provincial para la Prevención de la Violencia de la
provincia canadiense de Ontario:
Número de casas de acogida (sólo provincia de
Ontario): 21
Número de mujeres entrevistadas: 130
Número de mujeres que tienen animal de compañía: 80
Del total de mujeres entrevistadas:
• 85% tenían un animal de compañía en el ultimo
año;
• 49 mujeres (44% de las entrevistadas que tenían animal en
el pasado año) afirmaron que su pareja había maltratado o matado
uno o más de sus animales.
• 47 mujeres (42% de las entrevistadas que tenían animal en
el pasado año) reconocieron que su pareja había amenazado con
herir o matar al animal.
•
18 mujeres (16% de las entrevistadas que tenían animal en el
pasado año) dijeron que otros miembros de la familia habían
maltratado o matado uno de los animales
•
48 mujeres (43% de las entrevistadas que tenían animal en el
pasado año) manifestaron su preocupación por el bienestar de sus
animales, y que esto les había frenado para salir antes de la
situación de maltrato.
Esta
investigación sacó a la luz testimonios desgarradores como lo que
declaraban algunas de las mujeres maltratadas:
"Después de que arrancara la cabeza a mi gatito, ya no quise hacer
nada más”.
“Mi ex-prometido arrinconó a mi gato y le pegó.
Después pegó al perro y lo pateó”
"Mi pareja entonces cortó a mi perro en pedazos con un hacha; me
amenazó con hacer lo mismo a mi familia si huía”.
“Fui
a un refugio y mi marido me envió una cinta donde pude oír los
gritos de mi perra siendo torturada”.
Hemos visto que el maltrato a los animales es un fenómeno que se
da en los hogares disfuncionales, por tanto, podríamos pensar en
considerarlo como parte de la violencia doméstica, incluso como un
indicador del grado de maltrato que se vive en el hogar, más que
de una curiosidad sociológica que acontece de forma paralela. El
maltrato a los animales nunca debe pasarse por alto, si se detecta
de manera precoz, será posible romper la espiral de violencia y
salvar la vida del animal y de las otras víctimas que sufren en
silencio el terror y la brutalidad, paradójicamente, donde
deberían encontrar amor, refugio y esperanza.
¿Por qué debemos reconocer la crueldad hacia animales como un
maltrato doméstico?
-
Pone de manifiesto la deliberación en el maltrato, no es una
enajenación transitoria ni una pérdida de control.
-
El
maltrato a animales y a niños están muy relacionados.
-
Es
una herramienta utilizada por los
maltratadores para controlar o coaccionar emocionalmente
a la víctima.
-
Amenazar, herir o matar animales puede indicar el potencial de
aumento de la violencia o la letalidad.
-
Las víctimas pueden retrasar su huída para proteger a sus
animales.
-
Identificando a quien maltrata a un animal, se pueden detectar
otras víctimas de la violencia en la familia.
Las implicaciones que se derivan de estos estudios
y observaciones está cristalizando en la creación de programas de
protección para las víctimas de la violencia doméstica y sus
animales, y se desarrollan con éxito en EEUU, Canadá y Reino
Unido. En los cuestionarios y entrevistas a las mujeres
maltratadas o en los indicadores de violencia ya empieza a
aparecer el ítem que contempla la amenaza, el maltrato o muerte a
los animales domésticos. A pesar de la introducción de estos
necesarios y nuevos enfoques, la instauración de estos programas
combinados de ayuda no es aún la norma.
¿Qué podemos hacer
para ayudar a todas las víctimas de la violencia doméstica?
-
Tomar muy seriamente los malos tratos a los animales.
-
Contactar con servicios de protección a mujeres y niños .
-
Desarrollar programas interdisciplinarios entre las
organizaciones protectoras de animales, las de prevención de
violencia doméstica, las de protección a la infancia y otras
similares.
-
Apoyar una legislación que proteja a los animales.
-
Desarrollar proyectos en nuestra comunidad para promover la
empatía y la educación humanitaria.
-
Colaborar con los refugios, los veterinarios, las residencias de
animales, etc. para desarrollar programas de alojamiento de
emergencia para animales.
Siempre son
necesarios los hogares de acogida temporal, pero en estos casos,
la necesidad se vuelve quizá aún más dramática. Si quieres ofrecer
tu hogar para acoger temporalmente un animal víctima de la
violencia doméstica, por favor, contacta con la Fundación
Altarriba. Con este gesto y,
colaborando todos, podemos devolver la esperanza a quien ahora
está viviendo un infierno.
Y esperanza es lo que también Tamara Barnes
(citada al principio del artículo) quiere infundir con su
experiencia. Junto con la Asociación protectora de Animales de
Oregón, creó el Programa de Asistencia
para Violencia Doméstica que funciona con éxito desde 1996 y
gracias al cual, más de 200 perros y gatos junto con sus dueñas,
han empezado una nueva vida.
Núria
Querol i Viñas,
Bióloga, Criminal profiler, miembro de
la American
Society of
Criminology, miembro de la
International Society
for the
Study of
Personality
Disorders. Estudiante de medicina y cirugía
Área de relaciones internacionales de la Fundación
Altarriba
Contacto nacional de Interniche, para
una educación humanitaria