Esta tarde, Clyde se despidió de su compañera
Bonnie con un lengüetazo y trepó a la camioneta.
Destino: la Facultad de Ciencias Veterinarias de la
UBA. Misión: conocer el espacio donde él y otros
perros trabajarán en el tratamiento de chicos y
adultos con distintas enfermedades, para ayudar en
su recuperación.
Para el doctor Jorge Puente, veterinario y
coordinador del recientemente inaugurado Centro de
Terapia Asistida con Animales (TACA) de esa
facultad,
el logro es casi un sueño.
"La terapia asistida por animales -explicó
Puente, docente de Clínica Médica y Quirúrgica de
rumiantes y cerdos- se basa en el trabajo
transdisciplinario de médicos, psicólogos y
veterinarios. Nuestra idea es aportar desde aquí
todo lo que atañe al bienestar y la aptitud animal."
Desde la Secretaría de Extensión Universitaria
de la facultad, a cargo del doctor Marcelo Míguez, y
con el aval del decano de la casa, doctor Rubén
Hallú, la propuesta es desarrollar docencia e
investigación y, en ese sentido, el próximo año
comenzarán los primeros cursos universitarios de
entrenadores caninos, a cargo de Ariel Zapata y Nora
Chiesa.
Zapata y Chiesa integran la sección
especializada en el trabajo con perros y gatos del
nuevo centro, sección que encabezan los doctores
Daniel Pazos y Silvia Vai, médicos veterinarios.
"Hay dos tipos de asistencia con animales
-explica la entrenadora Nora Chiesa-. Una es la de
acompañamiento, sin objetivo terapéutico definido
sino, por ejemplo, que el animal dé afecto y eso
mejore a la persona a nivel emocional y puede
hacerlo un voluntario porque no demanda pautas
regladas. La terapia asistida, en cambio, tiene
fines terapéuticos o educacionales precisos: se
lleva registro de los objetivos y de los progresos
que hacen."
Ariel Zapata aclara que de acuerdo con el
diagnóstico de cada persona
y a los objetivos terapéuticos del médico y/o el psicólogo, "podremos
decirle que tenemos tal o cual perro que podrá
ayudarlos para determinado fin."
Pero la salud y la conducta del animal no
pueden quedar sin una atención más que dedicada, ya
que de estas variables depende en buena parte el
éxito del tratamiento.
"Elegimos al animal por determinadas
cualidades, como el temperamento estable o la forma
en la que se vincule con otros animales y con las
personas, pero eso no significa que si hoy sirve
para el trabajo eso sea para siempre -explica Silvia
Vai, especializada en etología clínica-. Hay que
evaluarlo todo el tiempo, pero no forzarlo, porque
si manifiesta conductas evasivas y se insiste, es
posible que no quiera trabajar más."
Bienestar para todos
Jorge Puente, coordinador del área de equinos
de TACA, añade que el predio de la facultad cuenta
con consultorios, sala de elementos (pelotas, sogas,
juegos, cojinillos de corderos, pehuales, mantas),
palenque, un picadero cubierto para actividades los
días de lluvia, corrales, un virutero, baños para
personas con discapacidad y todo el predio limitado
con alambre olímpico (romboidal) para ofrecer
máximas condiciones de seguridad.
"Por seguridad -aclara Puente- entendemos
evitar que transmitan enfermedades al ser humano y
proveerles espacios apropiados, ya que el caballo,
por ejemplo, debe trabajar siempre en un corral
cerrado porque más allá de su entrenamiento tiene
como reflejo condicionado huir ante cualquier
estímulo que le genere estrés."
Puente añade que el Centro firmará convenios
con entidades públicas y privadas para ofrecer
terapias asistidas con animales y que está acordado
constituir un triunvirato con dos representantes de
las facultades de Medicina, Psicología y Veterinaria
de la UBA para dotar a la disciplina del marco legal
y académico que todos pretenden para ella.
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/03/10/05/sl_533124.asp