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En la
tierra del olvido y el desamor y la fuga de
cerebros, algunos profesionales trabajan muchas
veces con el viento contra marea por la ciencia y
por la gente.
Esa vocación de servicios hermana con los animales
en una ciencia que ha dado en llamar zooterapia y
que como ocurre en otras partes del mundo, hoy se
está desarrollando con éxito en la Argentina.
La perra Key y el caballo protegido son compañeros
terapéuticos en este tipo de terapia enfocada en
rehabilitar y mejorar ciertas patologías en personas
con discapacidades. A menudo las minusvalías físicas
producen una fuerza centrífuga que obliga a la
solidaridad. Mientras que las enfermedades mentales
o los trastornos de conducta ocasionan una fuerza
centrípeta casi incontrolable que tiende a dejar
aislado a quien la padece.
Esa fue una de las mayores preocupaciones del doctor
Norberto López y de la licenciada Amelia Lorena, del
Hospital General de Niños Padre Elizalde (Casa
Cuna), que iniciaron una prueba piloto de zooterapia
junto a un instructor canino. Pero no había dinero
para compensar a este último, dueño de los dos
perros raza Border Collie, y se retiró del proyecto.
Pero el sueño de la zooterapia se pudo concretar
gracias a la cooperadora del hospital, la tenacidad
de los profesionales, el aporte de capitales de
terceros y la atención de una mujer canadiense,
criadora de perros Labradores, que donó a Key.
Se cambió la modalidad del plan. Se trabajaba con la
modalidad del estímulo controlado pero pasamos a lo
opuesto: el lazo abierto. “Un perro hiperentrenado
pierde la capacidad de juego y no queríamos que eso
ocurra”, es en esa capacidad lúdica donde en la
relación con el chico puede tener creatividades
propias de este vínculo, que si está demasiado
controlado no se da. Así aparecen ciertas
potencialidades que tiene el chico y que si se
trabajaran en una estructura más rígida no se
lograrían.
Se atienden con Key 48 chicos, los cuales tienen
trastornos de desarrollo, retraso mental, autistas o
psicóticos.
“Hay que aclarar que la mascota de la casa no es la
misma que la que asiste en terapia. Key no es una
mascota, esta preparada para encariñarse con
cuarenta chicos distintos”.
El departamento de zooterapia del hospital necesita
aun el mobiliario, un baño, juguetes ruidosos para
perros y un túnel de alambres forrados de plástico
para que el animal y el chico puedan meterse.
Desde 1998 Cinthia Ponce supo que uno de sus
pacientes con parálisis cerebral se estaba
rehabilitando con equinoterapia en la provincia de
Córdoba. La mejoría era evidente pero solo podía
concurrir en algunos períodos debido a la distancia.
Así fue que armó un grupo de trabajo y, después de
sentir la discriminación hacia los pacientes
discapacitados en algunos clubes, consiguió la Casa
Ecuestre, de Monte Grande.
“La diferencia con otros tratamientos de
zooterapia radica en el tratamiento tridimensional
del caballo en el andar, que estimula y favorece el
tratamiento. Se busca que el paciente tenga una
postura favorable para su patología”, y se ven
los cambios de una sección a otra.
“El movimiento tridimensional hace la diferencia.
Es como si caminaran ellos mismos. Es sensacional
porque estimula a partir de la médula y llega al
sistema nervioso y genera respuestas musculares.
Emocionan carcajadas que llegás a sentir de los
chicos”.
El tratamiento mejora el equilibrio y la postura que
a través del fortalecimiento muscular desarrolla la
coordinación del movimiento entre tronco, miembros
superiores e inferiores, reduce los patrones
anormales de movimiento, estimula la integración
sensorial, a partir de la sensibilidad táctil,
visual, espacial, desenvuelve la estructura temporal
y facilita la adaptación del medio, favorece la
modulación tónica y la fuerza muscular, mejora los
procesos básicos para el aprendizaje y estimulación
afectiva.
Cada mañana los animalitos del zoo porteño esperan
el encuentro con chicos y adolescentes que los
alimentan y limpian sus recintos, son los chicos del
programa cuidar cuidando del Hospital Infanto-Juvenil
Doctora Carolina Tocar García, que juntamente con el
Jardín Zoológico de Buenos Aires realizarán tareas a
la par de los cuidadores como una forma de
reinserción social y laboral, la finalidad de este
proyecto es sacar a estos chicos de la institución
en la que están internados para tener un rol activo
fuera de ella.
“Este es
un espacio para que retornen a la vida social,
escolar,
laboral y familiar porque el programa les permite
vincularse y sentirse útiles”.
La coordinadora de este programa gratuito,
llamado “la casita que hay dentro del zoológico”,
es la señora Ana María Papiemeister.
La idea
inicial fue del psiquiatra infantil Hugo Massei y
desde 1990, 300 chicos pasaron por el programa
cuidar cuidando.
Hoy son
46 que participan en las mañanas de los lunes,
miércoles, jueves y viernes.
Los interesados pueden contactarse a:
clic en la
imagen para mas información TEL: 4919-7418/9308
Casa Cuna al teléfono 4307-5842,
o por mail a
coopcasacuna@fullzero.com.ar,
Casa
Ecuestre Armat 1655; B1841AVA, Monte Grande;
4281-0620/15-5666-3340
o por mail a
casacuestre@yahoo.com,
www.elbinomio.net
desarrollan el tema de las terapias
asistidas con animales, proyecto que llevan adelante
con caballos
o al Hospital Infanto-Juvenil T.
García ubicado en : Ramón Carrillo 315, Ciudad de
Buenos Aires,
o por mail a:
tabargarcia@drwebsa.com.ar,
teléfonos 4305-6108/ 4304-6666.
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