Si Azul, Luna y Morgan pudieran hablar seguramente le pedirían a su
mamá humana que dejara de fumar.
Y no les faltarían razones: si bien todavía es
un tema poco explorado, varios trabajos científicos demuestran que
existe una relación entre ciertas formas de cáncer en perros y gatos y
su exposición al tabaquismo pasivo y a la contaminación ambiental.
Además, el humo afecta las vías respiratorias de
las mascotas, que también pueden sufrir enfermedades inflamatorias y
alérgicas.
El médico veterinario Martín Soberano,
especialista en radioterapia veterinaria y en oncología humana
(títulos otorgados por la Comisión Nacional de Energía Atómica y el
Instituto Roffo, respectivamente), explica que existe un creciente
número de casos de linfoma entre los perros.
"Buenos Aires tiene una incidencia altísima de
linfomas caninos, que además de ser el tumor más común de la sangre es
de los más frecuentes que trata un oncólogo veterinario -afirma Martín
Soberano-. Hay muchas derivaciones de colegas de la zona sur, donde
son habituales las denuncias por residuos tóxicos. En ciudades como
Comodoro Rivadavia es altísimo el número de perros con linfomas. Y ésa
es una zona de muchos vectores de petróleo, de radiaciones, de cables
de alta tensión..."
Soberano agrega que en diciembre de 2003 el
periódico El Cronista Veterinario publicó un artículo sobre ocho casos
de teratogenia (malformaciones) en perros y gatos ocurridos en la
Patagonia. "Nacieron con paladar hendido, cavidades expuestas y otros
defectos gravísimos -dice el veterinario-. La veterinaria Mónica
Higuera, que los atendió y recopiló los casos, admite que nunca había
visto tantas deformaciones en animales neonatos y que en Comodoro
Rivadavia habría elevados niveles de contaminación por residuos
industriales, tanto químicos como petrolíferos, que podrían explicar
el problema."
Martín Soberano alude además a un trabajo
publicado en 2001 por la especialista italiana Alessandra Gavazza, de
la Universidad de Pisa, editado en la revista del Colegio Americano de
Veterinarios, que da cuenta de que existe una incidencia 8,5 veces
mayor de riesgo de contraer linfoma entre aquellos perros que viven en
zonas industriales y están expuestos a contaminantes, incluidos el
humo del cigarrillo y otras sustancias químicas. Si los dueños
utilizan habitualmente pinturas, solventes y herbicidas el riesgo se
eleva 4,5 veces más, según Gavazza.
"En otra revista científica, el Pet Clinic, de
EE.UU., se publicó un resumen sobre trabajos de oncología veterinaria
-agrega el veterinario, que dirige un grupo que investiga el melanoma
bucal canino, cuya presentación es similar al melanoma cutáneo
humano-. Son estudios recopilados durante más de 30 años que enumeran
los carcinogénicos del cigarrillo entre los factores de riesgo
reconocidos para el cáncer de pulmón, nasal y paranasal y también para
el linfoma en perros y gatos."
"Los perros presentan pocos tumores pulmonares
primarios: cuando llega al pulmón en la mayoría de los casos son por
metástasis de tumores mamarios -dice el doctor Carlos Lightowler, jefe
de la unidad de cardiología del hospital escuela de la Facultad de
Ciencias Veterinarias de la UBA-. Sin embargo, existe una gran
cantidad de perros que viven en departamentos con moquette y cuyos
dueños son fumadores que desarrollan muy frecuentemente una afección
que también existe en el hombre y se llama enfermedad pulmonar
obstructiva crónica."
El veterinario explica que los animalitos de
baja talla están más cerca del piso y más expuestos al humo, y por eso
son los más afectados. "Tienen tos y disnea, problemas bronquiales,
enfisema -agrega Lightowler-. Si el perro llega con estos síntomas y
se diagnostica un problema cardiopulmonar se pregunta si el dueño es
fumador. Si es así, entonces el perro será fumador pasivo."
Martín Soberano agrega que en la revista de
clínica veterinaria de EE.UU. un artículo sobre avances en oncología
clínica publicado en mayo de 2003 demuestra una relación estrecha
entre el linfoma felino y el hecho de que los gatos respiren humo de
tabaco.
"A partir de este trabajo -dice Soberano-
siempre que diagnostiquemos linfoma en un gato hay que averiguar quién
fuma en la casa. Además, hasta hace poco tiempo se creía que el
linfoma felino era una enfermedad de pronóstico grave, y en muchos
casos se decidía sacrificar al animal. Hoy sabemos que existen
linfomas de alto y bajo grado y que los de bajo grado tienen exitoso
tratamiento oncológico."
El especialista afirma que aún no está claro por
qué el humo del cigarrillo aumenta cánceres como el linfoma en perros
y gatos y no, como ocurre entre los humanos, cáncer de pulmón. "La
gente imagina que es el humo lo que produce el cáncer...
En realidad, el humo irrita por contacto. Lo que más afecta son las
sustancias que contiene, que son agentes transformadores de oncogenes,
pero todavía hay que estudiar más cómo impactan estos agentes
carcinogénicos del tabaco en cada especie."
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION