Legislación Preventiva
AUNQUE LAS PELEAS DE perros constituyen un
delito mayor en casi todos los estados de los Estados Unidos, las
peleas de gallos son más toleradas. De hecho, siguen siendo
legales en los estados de Oklahoma, Nuevo México, y Louisiana.
En los estados en que las peleas de perros y
gallos no son delitos mayores, los aficionados consideran las
ocasionales multas como un gasto mas del negocio. Además, los
promotores y entrenadores simplemente se desplazan de los estados
en que su actividad constituye un delito mayor, a aquellos en que
es apenas censurada con una multa, o donde las leyes no se cumplen
a cabalidad.
La HSUS ha preparado materiales de
entrenamiento para ayudar a las fuerzas del orden responder
efectivamente a las peleas entre animales existente en vuestra
comunidad. Llámenos para recibir más detalles. Si Usted quisiera
más información respecto a lo que Usted podría hacer para poner
fin a las peleas entre animales, escriba o llámenos a la dirección
y número de teléfono al reverso de este panfleto, y solicite el
paquete de información que contiene hechos reales y afiches sobre
las peleas de animales, o visite nuestro website,
http://www.animalfighting.org/.
Nacidos para perder: Las peleas de animales
DICEN QUE SE TRATA DE UN DEPORTE, PERO es
difícil discernir el contenido deportivo en el enfrentamiento de
dos animales, a menudo con consecuencias mortales. En los últimos
años, se ha presentado un auge sin precedentes de peleas de gallos
y de perros—tanto en los centros urbanos del país, como en
regiones más apartadas. Y por algún motivo incomprensible, los
espectadores humanos derivan un placer morboso de este grotesco
espectáculo de dolor y sufrimiento. Aunque las peleas de animales
no tienen justificación alguna en una sociedad civilizada, siguen
siendo muy comunes en Estados Unidos, con decenas de miles de
practicantes. Es por esto que la HSUS se ha comprometido en una
campaña de alcance nacional para poner al descubierto estas
sangrientas prácticas, capacitar a las autoridades a investigar y
a arrestar a los participantes, fortalecer la legislación
preventiva, y prohibir tales actividades en aquellas
jurisdicciones donde aún se permitan.
La HSUS esta luchando contra actividades
que tratan a los animales como si fuesen basura.
Nuestras investigaciones han conducido
redadas de enormes eventos de peleas de gallos. Aún habiendo leyes
que lo prohíben, la pelea de gallos es una actividad macabra que
tiene que ponerse fin. Allá donde se permiten las peleas entre
animales, surgen otras actividades ilegales.
Anatomía de una pelea de perros
EL PIT BULL TERRIER AMERICANO ES LA
RAZA MÁS comúnmente utilizada en las peleas de perros. Aunque
apenas pesan unos 20 kilogramos, sus mandíbulas son
excepcionalmente fuertes, y capaces de romper la pierna del
oponente. Además, esta raza ha estado sujeta a generaciones de
cría selectiva con el fin de obtener una máxima agresividad. Los
métodos de entrenamiento—por lo general de marcada crueldad— más
un régimen de acondicionamiento que a menudo incluye esteroides y
otros fármacos—han creado un animal capaz de causar graves heridas
al contrincante, o inclusive su muerte.
Desafortunadamente, la crueldad comienza
desde la más temprana edad del perro, y no se limita a los futuros
combatientes. Se acostumbra entrenar a los cachorros a desmembrar
gatitos vivos con el fin de agudizar su apetito por la sangre.
Durante la pelea, los dos combatientes se
encierran en un cuadrilátero con barreras de madera laminada.
Pelean ante los espectadores hasta que uno de los animales esté
demasiado herido o exhausto para continuar.
Los perros—tanto el ganador como el perdedor
— generalmente sufren de mordeduras múltiples y laceraciones
profundas.

Un perro rescatado en Florida. Su cara está completamente
destrozada por las peleas.

Gipsy fue rescatada en Carolina del Norte con
terribles mutilaciones.
Gipsy
recuperándose de la cirugía reconstructiva con el amor y cariño
del personal sanitario y los voluntarios.
Después de la pelea, y si el perdedor fue muy
humillado en el cuadrilátero, el dueño puede matarlo de un tiro o
cortarle la garganta, con el fin de asegurar que no pase sus
características a una nueva generación de cachorros. Pero
inclusive los ganadores a veces mueren de sus heridas. Esto no ha
de sorprendernos, ya que los dueños no pueden acudir a un
veterinario por temor de ser acusados ante las autoridades por
maltrato animal. Por lo tanto, suelen hacer sus propias curaciones
con suturas y esparadrapo.
Anatomía de una pelea de gallos
CON UNAS ESPUELAS DE ACERO DE 8 centímetros
de largo, afiladas como cuchillas y atadas a las patas—los gallos
de pelea son introducidos a la arena de la gallera.

Entrenados para pelear y a menudo drogados
con estimulantes y esteroides, se enfrentan en un duelo a muerte.
Las espuelas infligen profundas heridas punzantes, se rompen las
alas y las patas, y se sacan los ojos de sus órbitas. Pocos
minutos después, los contrincantes se arrastran a causa de sus
heridas, sin permitírseles ningún descanso durante el combate. Sus
dueños los recogen y les soplan en la cabeza para revivirlos. Si
el ave ha sufrido una herida en el tórax, haciendo que sus
pulmones se llenen de sangre, el dueño acostumbra meter el pico en
su boca para extraerle la sangre, y devolverlo a la pelea.

Por lo general, las peleas terminan
únicamente cuando uno de los gallos es incapaz de atacar a su
oponente. Los aficionados a las peleas de gallos, suelen
justificar su pasión argumentando que estas aves son agresivas por
naturaleza. Pero en la naturaleza, los gallos rara vez pelean a
muerte. Los gallos de pelea son criados y entrenados especialmente
para pelear. Además, a menudo los estimulan con fármacos, y las
espuelas hacen la pelea más encarnizada. Por último, se les obliga
a pelear hasta el final, puesto que no se les permite rendirse.
Ciclo de Violencia
EXISTEN AÚN OTRAS ACTIVIDADES NEGATIVAS
asociadas con las peleas de animales. En todo el país, las
autoridades han documentado una estrecha relación entre las peleas
de animales organizadas, y otros crímenes y actividades
delictivas. Por ejemplo, el juego ilegal suele acompañar tales
peleas—ya que los espectadores apuestan a los resultados del
espectáculo. Siendo las apuestas por miles de dólares, el dueño de
un animal ganador puede recoger entre varios cientos de dólares
hasta decenas de miles, en ingresos no declarados.
Con tanto dinero de por medio, también es muy
frecuente que los participantes anden armados. De hecho, en las
redadas de peleas de perros y de gallos, las autoridades suelen
incautar armas ilegales, como también drogas.
El efecto de exponer a jóvenes a este mundo
de crueldad, armas, juego, drogas, y otras formas de violencia, es
aún otro aspecto negativo de las peleas de animales. El mero hecho
de presenciar tales espectáculos, bien puede promover sentimientos
de indiferencia hacia el sufrimiento de los animales, y un
entusiasmo por la violencia. Inclusive, los niños que no asistan a
tales peleas pueden estar en riesgo, pues la sola presencia de
animales peligrosos en la comunidad incrementa el riesgo de
ataques contra ellos. Debido a su corta estatura, un animal
agresivo los puede considerar como otro animal.