El mono degenerado
"extractos del libro de George Roos"
Hay que luchar
heroicamente contra la crueldad humana..., o se adopta una posición de
lucha inequívocamente firme, estableciendo el más definitivo y válido
compromiso ético que jamás se haya pactado en la vida, o por encima de
todo atenuante, de toda excusa, de toda justificación, hay que
someterse ineludiblemente al veredicto cósmico de la
Hoy crean seres que
nacen y mueren encarcelados, sin conocer otra sensación que la de la
opresión más angustia. Sus mentes atrofiadas no pueden siquiera
registrar un recuerdo borroso de un destello de esperanza
La
especie humana no ha vivido ni vive separada de las demás, sino con
las demás, para asegurar su supervivencia le ha hecho falta someter,
controlar, manipular a esas otras especies; le ha hecho falta
esclavizarlas
Los
animales no son más que seres que permanecen encerrados dentro de de
una limitación anatómica. Quienes necesitan la afectividad de todos
los seres humanos, así como lo necesitan los huérfanos, pues tanto los
unos como los otros dependen que que la sociedad humana se vuelva
éticamente correcta para permitirles superar sus limitaciones y
acceder al nivel que les corresponde en función de haber nacido. Es
decir, renunciar a la utilización de un animal es liberarlo. No se
utiliza nada más que lo que se posee, y los animales, como todos los
demás seres vivos, sólo pertenecen a la vida.
La
cultura no produce víctimas, las salva, las eleva por encima del
instinto y las conduce a vivir en armonía con la ética, rechazando del
pasado todo lo que puede conducir a la brutalidad.
Para poder defender el derecho a acosar, herir, torturar,
aterrorizar y matar, hay que cometer un fraude: Otorgar patente de
cultura a todas las formas tradicionales de autoritarismo, de lo
contrario, los hechos por si mismos constituyen la galería de los
horrores, desmanes, transgresiones y delitos cuya condena es el gran
triunfo de la cultura, contra la conducta despiadada irracional y
agresiva de los individuos y grupos que escribieron con sus actos los
pasajes más tenebrosos y sangrientos del pasado y presente humano..
Conviene a toda la sociedad humana, sin excepción, aprender a detectar
al mono degenerado que pulula disimuladamente por el planeta. Él, no
es ni el matarife, ni el torero, ni el trampero, ni el cazador de
focas y ballenas, ni el pescador que acorrala a los atunes antes de
matarlos a palos, ni el traficante de animales de laboratorio, ni el
cocinero que que hierve vivos a los crustáceos, ni el domador de circo
que viola las consignas mas elementales de la naturaleza de un ser, ni
el domador de caballos que les espolea el vientre y les oprime los
testículos, ni el rufián que organiza peleas de perros y gallos, ni el
especulador que rompe las piernas a la ternera para que engorde más
rápido, ni el fabricante de jaulas, garfios y cadenas que surte a los
criadores industriales, ni el degollador de corderos, ni el que
asesina conejos zorros y ciervos con los colmillos entrenados de sus
perros. Él, es otra cosa: él es el que poéticamente, jurídicamente,
científicamente o artísticamente, legaliza y jerarquiza a estos otros
e intenta asegurarles un lugar eterno en la sociedad. Él es el que
lleva a sus hijos a que se diviertan con el ratón Mickey, con el pato
Donal, con el perro Pluto, con el gato Félix, con Los Tres Cerditos,
con La Pantera Rosa, Las Urracas Parlanchinas y La Abeja Maya. Él, es
el que construye familias, honra a sus padres, distingue a sus hijos,
y exige respeto para el arte y la ciencia, es el inventor del dios
hecho a su imagen y semejanza. Él, es el que a encarcelado la luz de
la inteligencia. El que ha decidido que de la tragedia de los animales
depende la salud de las personas .Él, es el que estudia e interpreta
todas las leyes desde la altura antropoidal de sus tribunas de sus
despachos, de sus pulpitos de sus parlamentos, de sus tribunales, de
sus anfiteatros, de sus imprentas, de sus micrófonos y de sus cámaras.
Es el único estafador que piensa que con una imitación del hombre
puede engañar al espíritu selectivo de la naturaleza. Él, es el
parásito mas voraz y cruel jamás engendrado.
Es muy importante aprender a conocer sus métodos, sus guaridas, su
rostro, su voz, su lenguaje, sus ademanes, sus decisiones, su manera
de pensar y de expresarse, pues él es quien controla y dirige la vida
en la tierra.
Quizás lo ideal sería no tener que comer, pero entre tanto el deber de
las personas es tratar de alimentarse sin causar sufrimiento, o por lo
menos causando el menor sufrimiento posible.
Toda
la naturaleza es sensible, y es el sistema nervioso el que crea la
linea divisora a partir de la cual comienza la experimentación del
sufrimiento. Quienes con tanto énfasis nos recuerdan la sensibilidad
del mundo vegetal, son precisamente quienes no renuncian a nada. Los
otros, por lo menos respetan el sufrimiento del que tienen pruebas
fehacientes, toman posición ante una crueldad innegable y evitable.
Pueden vivir sin utilizar al animal, sin matarlo, sin herirlo, sin
explotarlo, y por consiguiente, lo liberan.
Cierta tribu de monos un día, bajaron de los árboles y comenzaron a
utilizar sus manos. Esos monos todavía existen, pero la mayoría de
ellos viven en laboratorios donde los hombres los someten a las
experiencias más penosas que se puedan concebir. Los hombres
inventaron la declaración de los derechos humanos, pero sin acordarse
de que en los laboratorios también se vuelven locos a los monos y a
todos los otros animales, que son ellos los sometidos a la tortura.
Seres
humanos son los santos, los literarios, los artistas, los técnicos y
los honestos trabajadores que proclaman el derecho del hombre a
torturar y matar todo lo que no es hombre, sin contar que cuando es a
ellos a quienes se torturan y asesinan, no tienen mas remedio que
comprobar que quien tortura y asesina es el ser humano. este es un
grotesco mundo antropocéntrico, que pretende conquistar todos los
derechos sin conceder ninguno. La Creación no es una caprichosa
fabricación de formas inmóviles, si somos capaces de reclamar derechos
es porque hemos evolucionado, pero estúpidamente, negamos ese mismo
derecho elemental a todos los seres que nos han acompañado y han hecho
posible nuestro proceso evolutivo. Somos por lo tanto esencialmente
injustos, y a partir del momento en que otorguemos a todos los seres
el derecho a evolucionar seremos dignos de libertad.
La
vida no es una sucesión de palabras, sino de hechos que inspiran esas
palabras. Es posible tergiversar el sentido de las palabras pero no el
de los hechos,
la raíz del mal es no querer comprender que poseemos el privilegio de
encarnar el bien.
La
condena del canibalismo, representa algo así como la defensa de los
Derechos Humanos, y por consiguiente el vegetarianismo es la lógica
continuidad de esa condena, pero ya éticamente aplicada a todos los
seres vivos, y conscientemente sensibles al dolor.
Liberar a los animales significa prescindir de ellos, renunciar a
ellos.
La
agresividad de la especie humana hacia ella misma y las demás especies
animales será definida algún día jurídicamente como el mayor delito de
parasitismo criminal de la historia de la vida.
Hasta
el ciudadano llamado ¨normal¨; ese sencillo componente del pueblo que
a conseguido vivir de su trabajo, que no delinque, que paga sus
impuestos y cría a sus hijos, no es juzgado por un delito de
autoritarismo criminal si tortura o asesina a un animal o si permanece
impasible cuando otro lo hace en su lugar, o en nombre de un supuesto
derecho de su especie.
El autoritarismo supone una utilización abusiva del poder; es la
posición del más fuerte; del que agrede porque se sabe dominador antes
de la agresión. Todo acto de autoritarismo es un acto de cobardía.
Toda dominación es un delito, que la sociedad humana transforma en en
derecho de toda una especie. La sociedad humana dispone de la vida
animal a su antojo no porque puede moralmente, sino porque puede
autoritariamente.
Mientras los hombre luchaban entre si para liberase del autoritarismo,
formaban un compacto frente de autoritarismo que mantuvo esclavizadas
brutalmente a todas las demás especies. Nunca en la historia ha
existido una tiranía más cruel, sanguinaria , estremecedora y más
larga. Tan larga como la irracionalidad que no la denunció.
Esta historia no a concluido y ha sido y es protagonizada por la más
feroz, voraz y despiadada especie que haya salido jamás del vientre de
la naturaleza. ¿Cómo se puede aspirar a la libertad quien ha vivido
siempre, y vive todavía a costa de la forma de esclavitud mas
descomunal y cobarde que se haya practicado jamás sobre la tierra?
Pensar que quienes están defendiendo los derechos de los animales
deberían estar defendiendo otros están en un craso error. Es sólo
cuando se están defendiendo esos derechos cuando se defienden los
otros, puesto que los otros siguen siendo relativos cuando no se
practica la defensa de los primeros y continúan siendo los falso
derechos del autoritarismo de toda una especie. Hay que comprometerse
a liberar para poder liberarse.
Hasta
el momento el hombre se ha dedicado exclusivamente a liberarse a el
mismo de la esclavitud, sin pensar que todo esclavo es un tirano hasta
que no se convierte en liberador. Cuando el dolor de cualquier animal
empiece a ser importante, se empezará a producir un cambio importante
en la naturaleza.
Asesinar ballenas, focas, caballos, vacas, monos, cerdos, etc..., no
es respetable, y lo decimos en nombre de las víctimas de esas
acciones. Quienes dan estas opiniones no reconocen todavía la
existencia de las víctimas.
Salvar a las especies no es asegurar su continuidad, si no liberarlas
de su esclavitud. La vida de este planeta ya no depende de un orden
natural, sino de un orden racional. La evolución de las especies,
depende pués de la evolución del hombre.
Existe un conflicto entre hombre y naturaleza, porque la naturaleza
lucha contra todo el dolor, mientras que el hombre sólo lucha contra
el suyo propio.
Mientras un persona no experimenta la vida poniendo en marcha su
propia sensibilidad, no puede percibir el sentido de la Cultura y por
consiguiente no puede hallarle aplicación. Si cuando miramos a una
vaca en cautividad, nos transmite resignación, lo que sucede es que
nos hemos hallado un detalle que corresponde a lo más profundo de su
identidad.
Tanto
los movimientos progresistas y revolucionarios, como los
conservadores, están incorrectamente situados en su relación con su
entorno vital, sencillamente porque ambos cometen un delito de
autoritarismo antropocéntrico. Que abogan por una economía mundial
especísta, y vive a costa del parasitismo sobre las demás especies. La
conducta de las personas es defectuosa, porque su óptica de la vida es
defectuosa.
La sociedad no solamente prescinde de la sabiduría de la Cultura, sino
que además prescinde de ella con la excusa de la supervivencia.
Se ha
creado una economía cruel y despiadada pero no es la era industrial la
que ha insensibilizado al hombre, el insensibiliza todo lo que crea
porque su intención es sobrevivir a cualquier precio, y con esta
actitud es imposible crear un equilibrio.
En
una sociedad tan superflua y cínica donde sobre todo prevalece el
perfeccionamiento de la imagen, por lo menos la ciencia debería haber
aprendido que no es precisamente la imagen de las personas las que hay
que enriquecer, sino su ámbito mental, el verdadero generador y
modificador de la conducta.
La
especie humana, es moralmente insensible, y de la corrección de esta
actitud depende que pueda convivir con su entorno vital. Para que esto
ocurra tenemos que cambiar la forma de pensar, que automáticamente
involucraría un cambio de conducta social. lo cual llevaría a crear un
entorno adecuado para la realización individual de las personas.
El
dolor de los inocentes ha dejado inscripta en la naturaleza la mayor
huella de desequilibrio que jamás a conocido la vida.
La
especie humana a cometido un delito colectivo de autoritarismo
criminal que ha detenido la evolución de la vida. y por ese delito
será juzgada y los condenados serán acusados por sus propias palabras,
por sus propias proclamas, sus propios ideales, por sus propios
conocimientos y sus propios dioses.
Hay
una casta intelectual, que poco o nada tiene que ver con la
inteligencia. Y practican la estafa a la sociedad, que pone sus
esperanzas en ellos mientras estos les defraudan cínicamente creando
una masificación del desconocimiento producida por controladores
profesionales de la ignorancia.
A
cambio de dinero y poder no se titubea en prostituir la enseñanza, la
información y los fundamentos filosóficos o religiosos que crean
señales demoledoras del sentido ético.
Desde
el concepto de justicia que nos presenta la ética: no acepta la vida
si no puede liberar a sus esclavos y si no puede liberarla de sus
parásitos.