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La correcta vacunación de nuestras mascotas es indispensable
a la hora de asegurar la salud de las mismas, las vacunas
nos permiten protegerlos de enfermedades como el moquillo,
la rabia, la leptospirosis, y otras, que en muchos casos son
mortales o dejan graves secuelas en las vidas de nuestras
mascotas e inclusive como en el caso de la rabia pueden ser
sufridas por el humano.
Sin embargo
existen algunos riesgos en el proceso de vacunación, que
suceden cuando estas son aplicadas por personas inexpertas,
o en lugares donde no puede controlarse el correcto
almacenamiento de la vacuna.
Hay algunas recomendaciones que tenemos que tener en cuenta
para evitar los riesgos de una vacunación mal efectuada:
La mascota debe estar en perfecto estado de salud, un
animal enfermo, con fiebre o al que se le esté suministrando
medicamentos, no debe ser vacunado, pues tiene las defensas
bajas y puede ser que se produzca el efecto contrario al
deseado, es decir en vez de inmunizarlo contra la
enfermedad, se la induzcamos, también se da el caso de que
las medicinas que se le estén suministrando disminuyan el
efecto de la vacuna por lo que la mascota no queda en
realidad inmunizada y puede sufrir de la enfermedad más
adelante.
Es por esto que la vacunación debe ser SIEMPRE precedida
por el examen concienzudo de un médico veterinario, al que
usted debe suministrarle toda la información posible sobre
el comportamiento y estado de su mascota para que éste pueda
evaluar si están dadas las condiciones para la vacunación.
Es preferible que el animal esté desparasitado antes de
aplicarle las vacunas, pues en el caso de una
parasitosis, lo más probable es que la mascota tenga las
defensas bajas y por lo tanto se aplica aquí lo descrito
anteriormente.
Para que la vacuna conserve su efectividad, ésta debe ser
almacenada correctamente, a una determinada temperatura y
bajo ciertas condiciones. Una vez aplicada a la mascota,
la etiqueta debe ser anexada al Certificado de Vacunación,
para poder verificar que vacuna fue colocada y la fecha de
caducidad de la misma. Nunca debe ser aplicada una vacuna
vencida, que no haya sido correctamente refrigerada pues no
hay garantía de que conserve alguna efectividad.
Es de recalcar que una vacuna que no ha sido aplicada por un
Médico Veterinario acreditado, y que no esté constatada en
un Certificado Médico Veterinario no tiene ninguna validez a
efectos legales ni sanitarios, es decir usted no tendrá nada
de que ampararse a la hora de presentarse algún problema.
Por ejemplo si su mascota “vacunada” por personal no
especializado llega a sufrir alguna de las enfermedades
contra las que se supone ha sido inmunizado, no existe
ninguna posibilidad de reclamo alguno y la responsabilidad
sobre la enfermedad contraída será exclusivamente suya.
En conclusión una vacuna mal aplicada, en condiciones
inadecuadas, sin un previo análisis Veterinario del estado
de salud de la mascota puede culminar en costosos
tratamientos o inclusive la muerte del animal
por contraer alguna de las enfermedades de las cuales se
supone estaba inmunizada.
Sea cuidadoso y exigente con la salud de su mascota,
reclame a su Médico Veterinario que la examine bien antes de
aplicarle cualquier procedimiento médico, recuerde que salud
de su mascota repercute en la familia y que una mascota sana
es una mascota feliz. |