Con los santos

San Antonio Abad
Patrón de los animales

Oración a San Antonio Abad
para la protección de los animales.

Señor, te ruego que por intercesión de San Antonio Abad, tengas
piedad de los hombres, que por ignorancia maltratan a los
animales.
Enséñales a que los amen como criaturas tuyas. Señor, ten piedad
de los animales domésticos, que muy a menudo son entregados sin
defensa alguna a la indiferencia y a la crueldad humana.
No los dejes solos con sus penas.
Señor Dios, ten piedad de los animales como el león, el tigre, el mono,
el elefante y de otras especies que son capturados para ser llevados en
circos o en zoos. Dales a todos ellos un refugio seguro en su hábitat.
Señor, ten piedad de los animales de granja que crecen dentro de
inhóspitos habitáculos, así como de aquellos animales que en los
 mataderos son sacrificados sin anestesia. Acógelos con su dolor.
Señor, ten piedad de los animales de experimentación. Haz que cesen
estas prácticas y sálvalos de su sufrimiento. Señor, tu que infundiste en
San Antonio Abad un gran amor a la pobreza y al respeto de los
animales, ten piedad de todos los animales que sufren y haz una
sociedad más justa basada en el amor y la paz de todos los hombres.
Amén.


Oración al Señor por mi Perro
(también es válida con cualquier otro animal doméstico)

OH Señor, que suscitaste en San Antonio Abad la estima hacia los
 animales, haz que imite su ejemplo con mi perro y lo considere como
uno más de la familia y que nunca lo abandone. Concédeme el don de
la alegría espiritual y haz que el amor que cada deposita mi perro hacia
mi, me sirva también para ser más honesto con el y con las demás
personas de mi sociedad para hacer un mundo más justo.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Protector de los animales.
En las estampas siempre se representa a Antonio Abad acompañado de animales domésticos, tal y como puedes ver en la foto que hay al
principio de esta página: gallinas, burros, ovejas ...
Y en las iglesias que veneran a este santo, encontramos su imagen al
lado de un cerdito. Y es que ... Antonio fue un gran admirador
de los animales, luchó por su protección en todo momento y sintió una
gran pasión por ellos. Tal y como has leído, él se pasó toda su vida
solitaria en el desierto donde tuvo que convivir con todo tipo de reptiles
 e insectos.
Cuenta la tradición que le fue fácil familiarizarse con ellos y que no tuvo ningún tipo de problema.
Cuando veía que un animal estaba herido lo curaba y se cuenta que
llegó incluso a sacarle a un león la espina que tenía en una de sus garras.


LA HISTORIA

Este es uno de los simpáticos santos del santoral de la Iglesia: nuestro amigo Antonio Abad, en Catalunya también le llaman "Sant Antoni del Porquet " (San Antonio del Cerdito), porque siempre se le representa al
lado de un cerdo. San Antonio Abad es el gran protector de los animales domésticos y de granja y también, como veréis, el primer fundador de la vida monacal. 

Los primeros años.
P
ara empezar a hablar de San Antonio Abad, nos tenemos que trasladar
 a Egipto, cerca del Nilo y en el sur de la ciudad de Menfis, en un
pequeño poblado llamado Queman, la actual Quaeman-el-Arous, allá
por la segunda mitad del siglo III. A los 18 años aproximadamente, sus padres mueren y le dejan una gran herencia y la tutela de una hermana mucho más pequeña que él. Seis meses después de quedarse huérfano, Antonio entró en la iglesia de su pueblo y escuchó del sacerdote
aquellas palabras del Evangelio que recitó Jesús:
"Ve, vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme". Estas palabras conmocionaron a Antonio que dejó parte de sus tierras y posesiones a
los más pobres, y la otra parte a una familia para que cuidaran de su hermana. A imitación de los ascetas, nuestro personaje se unió a un
grupo de personas que estaban a unos kilómetros de Queman-


En busca de la soledad.
Pronto empezó la fama de San Antonio Abad por su interés en conocer
 las enseñanzas de aquel grupo de ascetas que estaban en las afueras
de Quemán. Durante este primer tiempo, Antonio ya sufrió las
tentaciones del mal que combatió con el ayuno y la oración.
Come una vez al día, se pasa muchas horas de la noche rezando y
 siente la más profunda llamada a la soledad. Pero... dicha soledad era imposible, ya que con él convivían otras personas, por lo que al cabo
de unos años decidió trasladarse al desierto. Allí encontró una cueva
para residir en la más perfecta intimidad y soledad. Solamente mantuvo contacto en su primeros tiempos con un hombre que le traía comida
cuando era estrictamente necesaria. Su forma de vida indujo a que
muchas personas le fueran a ver, por lo que nuevamente nuestro amigo
se encontró que la soledad que él buscaba le era imposible. De nuevo
emigró a otro sitio más solitario, esta vez en Pispir, cerca de la actual
ciudad de Luxor (antigua Tebas). Se instaló en un edificio arruinado,
restos de una antigua fortaleza, decidiendo construir un muro para
aislarse completamente del mundo exterior. Cuenta la historia, que en
los primeros años tampoco habló con la persona que le arrojaba el pan
por encima de dicho muro!. Nuestro amigo tenía en aquella época 35
años y corría el año 285 aproximadamente.


Consejero espiritual.

En Pispir San Antonio Abad pasó 20 años sin interrupción. Aunque su
idea era estar libre del mundo exterior, él mismo se dio cuenta que esto
le sería imposible, ya que constantemente, y gracias a la fama que
había adquirido, muchas personas subían a la montaña para explicarle
sus dudas y problemas. Antonio decidió finalmente escucharlos y
decidió con la ayuda de sus "seguidores" derribar el muro que él
mismo había construido, convirtiéndose en un consejero espiritual.
Durante 20 años Antonio dio alientos y esperanzas a todos los egipcios
 que se acercaban y muy pronto aquel monte se llenó de jóvenes ascetas
 que querían vivir como él.
Nacía una primera comunidad de personas que querían vivir en
común las enseñanzas de San Antonio Abad basadas en el Evangelio,
lo que hoy conocemos como una comunidad religiosa o monástica.
De esta etapa nacieron las tradiciones basadas en curaciones de
enfermos y muchos otros milagros atribuidos a nuestro santo.
Uno de sus discípulos fue San Atanasio, que en forma de discurso
 escribió: "Antonio enseñaba que la meditación fortalece el alma contra
las pasiones y el mal, contra la impureza. Si viviésemos como si
 hubiésemos de morir cada día, no fallaríamos nunca.
 Para luchar contra el mal son infalibles la fe, la oración, el ayuno
de los ascetas, sus vigilias y oraciones, la paz interior, el desprecio de
las riquezas y de las glorias vanas del mundo, la humildad, el amor a los
pobres, las limosnas, la suavidad de costumbres y, sobre todo, el
ardiente amor a Cristo".


En el monasterio de Deir-el-Arab.
En el año 311, cuando el emperador Maximino entró en Alejandría para perseguir a los cristianos, Antonio se presentó en la ciudad para estar al lado del pueblo y compartir con ellos aquellos difíciles momentos.
Nuestro santo volvió a Pispir totalmente conmovido y aumentó su
ascetismo, multiplicando los ayunos, durmiendo en el suelo...
Pronto decidió trasladarse a otra parte para fundar otro monasterio.
Invitó a un grupo de sus monjes a acompañarle y ordenó al otro
grupo restante que se quedaran en Pispir para continuar la
evangelización. Se trasladaron al monte Qolzoum, cerca del Mar Rojo.
Allí encontraron un pequeño oasis y tierra para el labriego. Antonio
decidió fundar en este lugar el monasterio de Deir-el-Arab.
Los monjes siguieron llevando una vida ascética, pero al mismo
tiempo orientaban a los peregrinos que se acercaban y los alimentaban
 con los productos de la tierra que ellos mismos trabajaban.
 Nuestro santo, aunque vivía en Deir-el-Arab, se retiró muchas
veces al desierto durante varios días para estar más de cerca la soledad
 y en diferentes ocasiones visitó a su comunidad de Pispir para seguir
enseñando a sus monjes.

Contra el Arrianismo.
El monasterio de Deir-el-Arab sirvió también para acoger a muchos
filósofos y pensadores cristianos que se acercaban para escuchar las enseñanzas de San Antonio. Nuestro santo fue un gran luchador contra
los pensamientos de Alejandro Ario, que en aquellos momentos estaban
 de "moda". Recuerda que el Arrianismo era una corriente teológica que
 sostenía que Jesucristo no tenía parte divina, sino solamente humana. Según Alejandro Ario, Jesús era un semi-dios, pero no Dios. Dicha
teoría fue rechazada en el Concilio de Nicea celebrado en el 325 que
declaró que Jesús "es el Hijo de Dios y de la misma naturaleza que el
Padre".
En el 355 San Antonio Abad decidió trasladarse a Alejandría para visitar
 a su discípulo Atanasio y luchar juntos contra el Arrianismo.
Los dos impartieron conferencias en diferentes puntos de la ciudad y pueblos cercanos. Pero sólo lo pudieron hacer durante un año justo,
 ya que nuestro amigo Antonio fallecería el 17 de enero del 356.



 


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