del
"El Paraíso de los Perros"
de Cynthia Rylant
Traducción: Gloria Pérez Paz
Cuando los perros se van al cielo, no necesitan alas
porque Dios sabe
que ellos prefieren correr.
Él les da campos.
Campos y campos y campos.
Cuando un perro recién llega al cielo él sólo corre.
El paraíso de los perros tiene lagos grandes,
de aguas claras,
llenos de gansos que cantan, que baten sus
alas y que juegan.
A los perros les encanta;
corren al lado del agua y ladran y ladran
y Dios los mira desde
atrás de un árbol y sonríe.
Allí hay niños, por supuesto, niños
ángeles.
Dios sabe que los perros
aman a los niños más que nada en el mundo, por
lo tanto
Él llena el Paraíso de los Perros con muchos
niños.
Hay niños en bicicletas y niños en patines.
Hay niños arrojando
pelotas rojas y niños elevando volantines a
través de las nubes.
Los perros están allí y
los niños los aman.
Ah!
y las galletas de perros.
Galletas y más galletas,
tantas como
podamos ver.
Dios tiene sentido del humor y hace Sus galletas con
divertidas formas para Sus perros.
Hay galletas con formas de gatitos,
de ardillas, de conos de helado, de sándwich
de jamón.
Cada ángel que pasa
tiene una galleta para un perro.
Y, por supuesto, todos los perros de
Dios se sientan
cuando los ángeles
dicen "sit".
Cada perro es un buen perro en el Paraíso de los
Perros.
Dios
da vuelta hacia afuera las nubes para hacer camas
blanditas
para los
perros, en el Paraíso de los Perros,
y cuando están cansados de
correr y ladrar y comer galletas de sándwich
de jamón,
los perros encuentran una cama de nubes para dormir.
Ellos giran una y otra vez en la nube...
hasta que está bien, y entonces
se acurrucan y duermen.
Dios los cuida, a cada
uno de ellos,... y no hay pesadillas.
Los perros que están en el Paraíso de
los Perros casi siempre han pertenecido a alguien en
la Tierra y, por supuesto, los perros lo recuerdan.
El Paraíso está lleno de
recuerdos.
Por eso a veces un ángel llevará un
perro de vuelta a la Tierra en una corta
visita,
y silenciosamente,
invisiblemente,
el perro olfateará su antiguo lugar.
Cuando esté satisfecho de que todo está bien,
el perro regresará al Paraíso con el ángel,
que es a donde
pertenecen los perros,
cerca de Dios que es Quien los hizo.
A los perros en el Paraíso de los
perros que no tienen hogares reales en
la Tierra se les da
uno en el Paraíso.
Los hogares tienen
patios y antejardines
y hay sillones donde descansar
y mesas para meterse debajo
mientras los ángeles comen.
Hay platos especiales
con los nombres de los perros.
Y cada perro es acariciado y a cada uno se le
dice lo buen perro que
es durante todo el día.
Los perros en el Paraíso de los Perros
pueden quedarse el tiempo que
quieran y esto puede ser para siempre.
Ellos estarán allí cuando los
antiguos amigos lleguen.
Ellos estarán allí en la puerta.
Son los perros ángeles.