EL GATO en la GUERRA

Protagonista de extrañas historias a lo largo de la historia del hombre, el gato participó incluso en las guerras de los humanos. Se recuerda que Napoleón, tras la campaña de Italia, asistió a otra lucha: la de su gato contra el perro de Josefina de Beauharnais. Derrotado el perro, la emperatriz sugirió un nuevo enfrentamiento, a lo que Napoleón se negó: "En la guerra no hay desquite", dicen que le dijo a la desconsolada Josefina.

Más recientemente, se supo de gatos que colaboraron con escuadrillas de la fuerza aérea norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial, volando en bombarde­ros y alertando a los centinelas en Gua­dalcanal. Cuando la blitzkrieg (fulminan­tes ataques nazis) se abatió sobre Londres, los gatos fueron las mascotas preferidas: al requerir menos comida y menor espacio vital que los perros, resul­taron una compañía muy estimulante en los atestados refugios antiaéreos. Los ga­tos ingleses llegaron a desarrollar una aguda sensibilidad para anunciar los bombardeos. Un poeta de entonces escri­bió sobre ellos, en pleno fragor de los. ataques: "Los gatos saben cuando una bomba está por caer ¿Cómo saben estas cosas? Las saben, eso es todo".

Durante la guerra de Vietnam, una Gata de una planta de material bélico de Detroit, Estados Unidos, fue encerrada accidentalmente en un container con mo­tores diesel y despachada a Saigón, en barco: un viaje de 41 días, sin agua
ni comida. Cuando el container fue abierto en destino, la gata no sólo seguía con vida, sino que había alumbrado a cuatro gatitos. Se había mantenido lamiendo la grasa de los motores.
Las tropas norteamericanas destacadas en suelo vietnamita también se valieron de los gatos en muchas circunstancias. 
El teniente de infantería Walter Steinway relató que en su pequeña guarnición de la selva, en el delta del Mekong, una pareja de Gatos les advertía, mediante actitudes y maullidos muy precisos, sobre la inminencia de un ataque del vietcong.

El Gato en la Justicia

Los gatos también son habitués de los estrados judiciales. No hace mucho, un juez de Boston, Estados Unidos, absolvió a dos gatos de nombre Joe Louis y Maxis  Baer en un proceso por violación. Los felinos estaban acusados de haber escapado de la habitación del hotel donde se hallaban con su dueño, para perseguir a la gata del establecimiento, Miss Fluffy, hasta el sótano. El dueño de la gatita exigía 500 dólares de indemnización por gastos de atención veterinaria. Tras escuchar el testimonio de una junta de veterinarios en favor de los acusados, el magistrado dictaminó que no eran legalmente responsables y desestimó la querella.


                                                      

                                                      

                                                                         

          
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