|
La
sacralización del gato en Egipto tenía su costado pragmático:
este felino ayudaba a la preservación de las
cosechas,
manteniendo los graneros a salvo',de las ratas. Este beneficioso
servicio provocó la envidia irresistible de los griegos (la
especie gatuna aún no se había difundido en Europa), quienes
hicieron lo imposible para secuestrar gatos en
Durante
más de 30 años, en una vitrina del Museo Metropolitano de Arte
de Nueva York el famoso Met, como se lo llamo popularmente se alojó
una reliquia que resultó ser un fraude. El protagonista de esta
historia resultó ser un gato egipcio de bronce, valiosa pieza con
2.500 años de antigüedad, que había sido comprado a Charles
Marlev, reputado coleccionista de objetos del antiguo Egipto. la
estatuilla de casi cuarenta centímetros de altura había sido,
supuestamente el, sarcófago de la momia de un gato, y provenía
de unas excavaciones realizadas cerca de Karnak a principios de
los años '50. Los análisis que se realizaron cuando la reliquia
ingresó al museo, en 1958, certificaron su autenticidad. Pero,
tras efectuarle una pericia con rayos equis, se llegó a la
conclusión de que, a lo sumo, esa estatuilla no tiene más que
medio siglo de vida. Como el coleccionista Morlev tiene pruebas de
que él entregó una antigüedad legítima, ahora se sospecha de
que el gato original fue hurtado y reemplazado para que nadie
notara el robo, por una falsificación de buena factura
La Reliquia bajo los Rayos equis
|