Dr. KRAUSS JUAN JOSÉ
MV 


ENFERMEDAD PERIODONTAL

 

La Enfermedad Periodontal (EP) es aquélla patología multifactorial que afecta al aparato de sostén del diente, tanto a sus tejidos blandos como a los tejidos duros. Se presenta a diario en nuestro consultorio con pacientes que presentan cómo mínimo signos de halitosis y depósito de sarro en sus dientes. Dicha patología no parece ser demasiado peligrosa en sus comienzos, ya que se inicia de una forma lenta sin una signología muy evidente.

            Primero colonias de bacterias, restos celulares y detritus se adhieren al esmalte sano mediante glucopolosacáridos salivares, formando lo que se conoce con el nombre de Placa Bacteriana. Luego,  debido a diversos procesos enzimáticos, se debilita el esmalte del diente y este al tornarse rugoso facilita el depósito de sales de calcio conocido como sarro o tártaro dental. Dicho sarro
junto con la placa bacteriana generan una gingivitis marginal y comienzan a dañar la unión del diente con su alvéolo en la unión mucogingival. Asimismo el aumento del flujo sanguíneo junto a la liberación de prostaglandinas comienzan una lenta reabsorción de la cresta ósea.

Si la gingivitis se sostiene en el tiempo, el borde libre gingival se ve incrementado y termina formando una bolsa subgingival a expensas de la encía inserta y del ligamento periodontal. Dentro de esta bolsa se acumulan restos de comida, detritus celulares y la flora bucal se vuelve anaerobia. Los compuestos sulfurosos producidas por estas bacterias son los que originan la característica halitosis, motivo habitual de consulta al veterinario.

            El ligamento periodontal perdido, junto con la retracción gingival y la reabsorción ósea son fenómenos irreversibles dentro de la EP. Por eso hablamos de control de la patología y no de cura , ya que no podremos reestablecer la arquitectura original del aparato de sostén del diente una vez que ha sido dañada. La gradación de la EP aumenta conforme aumenta la pérdida de los tejidos de sostén del diente. De no mediar ninguna medida terapéutica, podremos observar de moderadas a severas gingivitis crónicas, pérdidas de dientes, retracción gingival, pérdidas óseas horizontales y verticales, fístulas dentales e infecciones asociadas. Y siempre hay que recordar que además de los efectos locales de la 
EP, nos podemos encontrar con los efectos a distancia de la misma como las lesiones renales, endocarditis bacterianas, artritis sépticas y un notable decaimiento del estado general del paciente.

       Los pasos a seguir deben ser metódicos; en primer lugar está la prevención que abarca desde la inspección rutinaria de la boca, a la simple sugerencia al propietario de mantener una higiene dental periódica de su mascota. Es de gran utilidad poder llevar una ficha odontológica y recomendamos que el propietario lleve a su mascota para su control odontológico cada seis meses.

      En lo que respecta a limpiezas bucales, estas son fundamentales en el control de la EP.  Y podríamos en forma esquemática definir tres fases que comprenden 
al tratamiento:

1.      Fase previa a la limpieza

2.      Fase de limpieza propiamente dicha

3.      Fase post-limpieza

 

          Fase Previa a la limpieza:

  Aquí evaluamos al estado general del paciente. Realizamos los chequeos prequirúrgicos y determinamos si vamos o no a administrar antibióticos. Los antibióticos han sido utilizados en forma indiscriminada para el tratamiento 
de patologías bucales y sólo deberán usarse en aquellos casos en que el animal presente una enfermedad sistémica que pueda agravarse por bacteriemia, como por ejemplo cardiomiopatías, fallo renal o hepático crónico, o animales con inmunopatías primarías. También se pueden administrar en aquellos casos en 
que se realiza la limpieza conjuntamente con otra intervención quirúrgica. 
Estos casos son excepciones ya que no deben realizarse otras cirugías durante 
la limpieza dental y sólo obedecen a causas de fuerza mayor que involucran riesgo anestésico. La droga de elección es una asociación de Espiramicina y Metronidazol(Stomagyl®) en forma de comprimidos a razón de 1 comprimido cada 10Kg de peso/día en una sola toma durante 5 días previos a la intervención y nunca más de 10 días de tratamiento total.

 

            Limpieza propiamente dicha:

La limpieza puede ser manual o ultrasónica.

En el primer caso usaremos uñas de tartrectomía y curetas de Gracey para quitar el sarro de la corona, pero fundamentalmente quitar todo el sarro, el cemento muerto y detritus de las bolsas subgingivales. El instrumental debe estar bien afilado y podemos valernos además de un forceps para presionar el sarro de las coronas para que salte de la pieza dental.

En cuanto a la limpieza ultrasónica, debemos usar el aparato con abundante agua, mover constantemente el inserto del cavitador sobre la pieza y nunca dejarlo más de 15 segundos sobre el mismo diente para evitar el choque térmico.

En ambos casos la limpieza debe ser completa, comprendiendo no sólo las caras vestibulares de los dientes, sino sus caras linguales y palatales. Los dientes deben brillar por fuera y por dentro. Debemos quitar las piezas que evidentemente no 
se puedan fijar. Con respecto a las bolsas subgingivales y exposiciones de furcas radiculares, se sellarán transitoriamente con OZE (óxido de zinc con eugenol) 
para que no junten restos de alimentos y permitir una correcta cicatrización de 
los tejidos previa al cepillado de mantenimiento semanal por parte del dueño.

Luego se procede al pulido de la pieza con pasta de pulir y un cepillo o cono de goma que gire a bajas revoluciones( < 5000 rpm)

Enjuagamos con abundante agua y luego con clorhexidina. Finalmente realizamos un baño de fluor durante 2 minutos y enjuagamos con todo el cuidado necesario para que el paciente no ingiera el producto utilizado.

Podemos realizar antibióticoterapia unos 5 días a posteriori, siempre y cuando el caso así lo requiera, siendo las indicaciones similares a las antes mencionadas.

Luego de realizar una correcta limpieza y pulido dental el panorama bucal es variable acorde con el grado de lesiones ocasionadas por la EP. Como consecuencia de dicha patología podemos observar lo siguiente dentro de la cavidad bucal:

a. Exposición radicular: La exposición radicular no ofrece mayores complicaciones en el caso de las piezas con una sola raíz. Pero cuando los dientes poseen 2 o 3 raíces puede quedar expuesta la furca dentaría y de seguro que allí se alojará el alimento que de ahora en más consumirá el paciente. Incluso podremos encontrar pelos mezclados con el alimento. Para solucionar dicho problema se pueden obturar las furcas, ya sea en forma transitoria o en forma definitiva. La forma transitoria nos permite un plazo mínimo de 7 días para que el propietario comience con la higiene periódica post limpieza, y la realizaremos con una mezcla masillosa de óxido de Zinc con Eugenol. La permanente la podernos realizar con ionómeros vítreos de relleno, concises y polímeros fotocurables, dependiendo de la retención que nos ofrezca 
la furca.

b. Movilidad dentaria: Ante la movilidad dentaria debemos evaluar el grado de fijación de dicha pieza y tomar la decisión de extraerla o fijarla. Para su fijación podemos utilizar alambre de ligadura para los incisivos o fijación por polímeros a otra piezas en el caso de premolares y molares. En muchas ocasiones con rellenar la bolsa subgingival podemos fijar la pieza con bastante éxito.

c. Pérdida dentaria: La pérdida dentaria no suele ser grave a menos que haya dejado una fístula o un proceso infeccioso. Para la resolución puntual de la ausencia dental se puede recurrir a un implante.

d. Retracción gingival: En el caso de la retracción gingival existe la posibilidad de realizar una gingivosplastia. Dicha maniobra quirúrgica debe ser evaluada acorde a la ubicación y extensión de la lesión.

e. Pérdida de membrana periodontal: Lamentablemente no hay reposición posible del ligamento o membrana periodontal.
  Es una lesión irreversible hasta el momento.

f. Bolsas subgingivales: Las bolsas subgingivales crecen a expensas 
de la ausencia de ligamento  periodontal y crestas óseas. Su resolución puede ser quirúrgica, mediante gingivoplastias o gingivectomías o rellenando su contenido con un material que impida la acumulación de restos de comida y detritus. Estas sustancias tienden no sólo a evitar 
el relleno de las bolsas subgingivales, sino que favorecen la adherencia de la encía al cemento radicular sano. Si la superficie radicular está limpia existe  la posibilidad de adherencia de la encía. Esta nunca crecerá hasta su posición normal, ni tampoco se formará ligamento periodontal nuevo; pero podemos lograr una adherencia considerable con alguna formación de fibras colágenas.Los productos utilizados pueden ser:

Gel comercial de antibiótico( HesKa

Tetraciclinas + solución fisiológica

Oxido de zinc –Eugenol

Membrana sintética

g. Pérdida ósea( Horizontal o vertical): La pérdida ósea puede ser reemplazada siempre y cuando su localización lo permita, es decir que debe poseer la lesión un grado de retentividad suficiente para el relleno óseo. Este se realizará con hueso esponjoso homólogo
( cresta ilíaca o similar) o con sustancias oseoconductoras.

h. Fístulas oronasales: Las fistulas oronasales pueden existir con o sin presencia de piezas dentales. Cuando el trayecto fistuloso acompaña a un diente se intentará realizar la obturación con productos para bolsas subgingivales o realizar la extracción de dicho diente con el posterior tratamiento alveolar para impedir que la fístula permanezca. Si no existe pieza dentaria la resolución es quirúrgica y si ha habido pérdida ósea considerable muchas veces el tratamiento quirúrgico fracasa.

i. Procesos periapicales: Los procesos periapicales producidos por EP pueden ser tratados por endodoncia más la obstrucción correspondiente del trayecto infeccioso que lo originó. De lo contrario la solución es la extracción de la pieza dentaria.

j. Osteomielitis: En el caso de osteomielitis asociada, es urgente dar una correspondiente antibioticoterapia sistémica y realizar un prolijo cureteado de la zona afectada. En muchos casos es una lesión asociada a una incorrecta técnica de extracción dentaria y peor cuidado postoperatorio.

k. Lesiones Mucosas asociadas: Son aquellas lesiones que se ven agravadas por la presencia de la EP o placa bacteriana. Es el caso del   Pénfigo Vulgar , estomatitis inespecíficas, gingivitis plasmocíticas linfocitarias y demás, que son patologías asociadas a trastornos inmunológicos.

Fase Post-Limpieza

   En esta fase se define el éxito del tratamiento, ya que aquí nuestra tarea ha concluído y toma la posta el propietario, que deberá mantener limpio el trabajo que nosotros hemos realizado. Nuestra función en esta fase es puramente docente, ya que debemos explicar al dueño de la mascota que debe cepillar los dientes de su animal una vez por semana. Para ello debe usar un cepillo pediátrico blando o un cepillo para animales. Deberá colocar el mismo sobre la superficie de unión del diente con la encía y cepillar la miasma en un ángulo de 45º. Usará agua y bicarbonato(una cucharita de café en un vaso de agua), o agua oxigenada diluida (Una parte de agua oxigenada de 10 vol. en 3 partes de agua común), o algún dentífrico para mascotas. Nunca debe usar dentífricos humanos. Siempre es recomendable comenzar de a poco la limpieza y dar algún premio al animal 
cuando ha finalizado la misma.

            Si los propietarios son responsables, podremos mantener una correcta higiene y control sobre la EP. Una visita odontológica cada 6 meses nos permitirá orientarnos sobre la evolución de dicha enfermedad y poder realizar los tratamientos oportunos para cada caso. Aún las campañas de cuidado dental de mascotas no son frecuentes como en otros países. Tenemos un camino por recorrer, y de todos nosotros depende la posibilidad  de mejorar la salud bucal de nuestros animales.

Dr. Juan José Krauss

 

   
                                

      odontvet@cvtci.com.ar

         Buenos Aires- Argentina         

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