ROSA ELSA PÉREZ PEÑA Médico Veterinaria Homeópata Universidad Nacional de Colombia  
                                          
    
                      M.Sc. en Estudios Humanísticos Docente Fundación Universitaria San Martín


  


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Rosa E. Pérez Peña

Médica Veterinaria Homeópata Universidad Nacional de Colombia

Candidata Maestría estudios Humanísticos ITESM-Virtual México.

Diplomada en Métodos Cualitativos y Participativos de Investigación Social UNAD

Estudios en Comunicación Social Comunitaria UNAD

Docente Universitaria de Etnoveterinaria y Comunicación Social Comunitaria Facultad MVZ-FUSM Bogotá.

Docente Universitaria de Etnoveterinaria Y Terapias alternativas Facultad MVZ-ULS  

M.Sc. en Estudios Humanísticos

Docente Fundación Universitaria San Martín




PAPEL DE LA FILOSOFIA EN LA RELACIÓN 

HUMANO-ANIMAL-MEDIO AMBIENTE
.
©2009
 

Los símbolos y los significados 
son esenciales en su comprensión.


 


 

Rosa E. Pérez Peña

Médico Veterinario

 M.Sc. en Estudios Humanísticos

Docente Fundación Universitaria San Martín

 

Palabras claves: Símbolos y significados, interpretación relación humano-animal-medioambiente, comprensión relación humano-animal-ambiente,

Hablar de signos, significados y significaciones tiene mucho que ver con los autores y corrientes provenientes del giro lingüístico, ilustrado anteriormente, quienes coinciden en señalar, como lo indica Alegre (2002), que el lenguaje no es un simple medio, ni tampoco un vehículo transparente o elemento accesorio para mostrar lo que se piensa, sino que posee una identidad propia que impone límites y determina las formas de pensar y apropiar la realidad, expresadas a través de formas de hacer muy particulares.

Vemos por ejemplo como en el giro pragmático, del segundo Wittgenstein, se busca la investigación de los usos que del lenguaje se hace, más que de las formas científicas subyacentes en él y de los factores sociales tras las expresiones lingüísticas, antes que de los aspectos formales de los actos lingüísticos y en lo que se conoce como el giro hermenéutico, Heidegger, Gadamer, Ricoeur y Vattimo reconocen el papel que juega el lenguaje en la posibilidad de conocer y comprender el mundo, creyendo que es en lo simbólico donde los actos adquieren significado (Mardones, 1991).

Es precisamente por no entender lo simbólico desde esta perspectiva - con lo que sus símbolos y significados representan- que los programas implementados para mejorar o cambiar algunos tipos de relación humano-animal-ambiente han sido duramente criticados, pues se dirigen exclusivamente a la transmisión de unos contenidos técnicos, definidos de manera unilateral por los expertos desde falencias teórico-técnico-económicas y no desde realidades concretas, haciendo de la participación de los dueños, poseedores o tenedores de animales algo pasivo o convirtiéndolos en “barreras” a vencer.

Seguramente si esta labor se pudiese desarrollar desde el acercamiento a la comprensión de los significados que rodean las diferentes formas de pensar y hacer en relación con las dinámicas humano-animal-medioambiente consideradas tradicionales, así como de las expresiones llamadas “populares”, estas adquirirían un valor diferente al que se le dio desde la mirada teórico-técnica-productiva, y los calificativos de “atrasadas”, “subdesarrolladas”, no las definirían tan exactamente como se quiso y se advertiría la posibilidad no sólo de cambiar (metamórficamente) la relación, sino de conocerla, interpretarla, analizarla y establecer acciones que permitan conservar las prácticas existentes si son aceptables, modificarlas si existen algunas que no lo son o cambiarlas si en realidad atentan contra el humano, el animal o el medio ambiente, sin buscar “un ideal” universal, sino la mejor situación posible dentro de las condiciones reinantes donde la relación se da (apreciación personal).

Gadamer, filósofo alemán (1900-2002), afirma que toda comprensión surge del diálogo, pues generalmente cuando se quiere llegar a un acuerdo de sentido sobre un hecho o acción, se utilizan las palabras; “sólo cuando es posible ponerse de acuerdo lingüísticamente en virtud del hablar unos con otros, puede convertirse en problema la comprensión” afirma (Mardones, 1991:291). P. Winch agrega, que para hallar el significado de las palabras  se debe partir de las reglas propias de uso a que éstas son sometidas socialmente. Criterios que no han sido claros en los diferentes programas que se establecen para caracterización, estudio e intervención de las problemáticas que afectan la relación humano-animal-medioambiente, pues aún en muchas ocasiones se busca transmitir conocimientos, valores y normas que no guarda relación con el contexto socio-cultural-ambiental en el que se actúa; incluso los temas  son seleccionados por los profesionales o técnicos y centran su interés en lo técnico-económico sin tener en cuenta los intereses de las personas dueñas, poseedoras o tenedoras de los animales, desarrollándose eventos para responder a unas metas estadísticas, sin establecer procesos de evaluación o seguimiento participativos, importando más el número de eventos alcanzado que los cambios obtenidos.

Podría decirse que más que un diálogo, la capacitación ha sido y continúa siendo una especie de charla magistral no un proceso de “formación”. Se aboga porque la participación no se limite sólo a la colaboración con las ideas que presenta el profesional o técnico, la educación o capacitación para mejorar la relación humano-animal-medioambiente debe tomar  al hombre como sujeto de su propio desarrollo dentro de su comunidad, dirigiéndose a lograr su desarrollo pleno como persona, proveyendo el espacio para su participación responsable en decisiones y acciones, es decir permitiéndole ejercer libremente su capacidad decisoria; pero considero la debilidad de todas estas propuestas se encuentra en la formación profesional, estructurada para la transmisión vertical del conocimiento, donde uno sabe y los demás no, dónde uno posee el “conocimiento”, desconociendo las diferencias que ante este se puedan dar.

© Rosa E. Pérez Peña (2009)

Médico Veterinario

 M.Sc. en Estudios Humanísticos

Docente Fundación Universitaria San Martín

BIBLIOGRAFIA

Bermúdez Guerrero Olga María, et al (2005). El diálogo de saberes y educación ambiental. 1ª edición. Universidad Nacional de Colombia. Instituto de Estudios Ambientales (IDEA).

Combessie J.C. Gamboa S. S. Cerda G. H. Bravo. S. N. Henao W. M. Alvarado S. V. (1998). Investigación Educativa e Innovación. Un aporte a la transformación escolar. Memorias. Editorial Magisterio. 1ª edición. Colombia.

Frost S.E. Jr. (2005). Enseñanzas básicas de los grandes filósofos. 1ª edición. Editorial diana. México.

Jonas H. (1995). El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Editorial Herder.

Mardones J.M. (1991). Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Materiales para una fundamentación científica. Anthropos. España.

Romero Morett Miguel (2006). “El humanismo en las universidades”. En: Revista Querens. Nº 19. Editorial Universidad del Valle de Atemajac. México.

MEDIOS ELECTRÓNICOS

Alegre Javier (2002). Giro lingüístico y corrientes actuales de la filosofía. Influencias Wittgensteinianas. Instituto de Filosofía. UNNE. Argentina. Tomado del Internet en marzo de 2009. http://www.unne.edu.ar/Web/cyt/cyt/2002/02-Humanisticas/H-011.pdf

Martínez C., Marrero D. (2005, enero-junio) Lenguaje ordinario y Argumentación. Revista Cuadrante. Tomado del Internet http://www.javeriana.edu.co/cuadrantephi/sumario/sumario11.htm#a2

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