PALMA.-
Investigadores de a UIB participan en
un proyecto de la UE
destinado a potenciar que los experimentos médicos se realicen con
modelos simulados por ordenador, con el fin de reducir el uso de
animales y humanos en estas pruebas, abaratar los costes de la
industria farmacéutica y mejorar la capacidad de respuesta de los
medicamentos.
El desarrollo de la biosimulación es el objetivo de la red de
excelencia europea, un proyecto de
la UE
de cinco años que se ha iniciado en diciembre de 2004, en la que
participan 26 centros de investigación y universidades, entre las que
se encuentra
la UIB
a través del Departamento de Física Interdisciplinarias del Instituto
Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), así como más de diez
empresas mayoritariamente farmacéuticas e informáticas.
El congreso de Cala Vinyes (Mallorca) celebrado en octubre de 2005,
fue el primer encuentro internacional de los trabajadores de esta red,
a cuya creación se han destinado un total de 10,7 millones de euros.
REDUCIR LOS EXPERIMENTOS CON ANIMALES Y CON HUMANOS
Uno de los objetivos de esta iniciativa es la reducción de los
experimentos con animales y personas, para que sea el ordenador quien
realice las pruebas de verificación de efectividad del medicamento,
explicaron los científicos del Departamento de Física
Interdisciplinarias del IMEDEA, Raúl Toral y Emili Hernández-García.
El proyecto también persigue el "refinamiento" de los ensayos para que
cada vez sean más precisos, empleando en ellos dosis progresivamente
más pequeñas, ajuste que los programas de ordenador posibilitan de
forma creciente.
OBJETIVO: CONSEGUIR EL REEMPLAZAMIENTO
La meta final de esta iniciativa es conseguir el "reemplazamiento",
llegar algún día a la sustitución total de la experimentación con
animales y personas por la biosimulación, según los expertos, quienes
señalan que la reducción de costes de investigación de las compañías
farmacéuticas hará que se pueda destinar más presupuesto al estudio de
las enfermedades extrañas -las que sólo sufre una pequeña parte de la
población.
La aportación de los científicos de
la UIB
se basa, por un lado, en sus conocimientos de física no lineal, ya
que la base de la biosimulación consiste en modelizar mediante
ecuaciones matemáticas cómo funciona un fármaco en un organismo.
Por otra, en la aportación de su experiencia con los procesos
estocásticos, que hacen referencia a situaciones de gran varibilidad,
comunes en medicina, como el hecho de que un medicamento tenga efectos
diferentes según las características físicas de cada persona.
ENFERMEDADES QUE SE INCLUYEN EN EL PROYECTO
En este proyecto se incluyen distintos tipos de cáncer y enfermedades
como la hipertensión, la diabetes y dolencias neurológicas, entre las
que destaca el Parkinson. La aportación de los científicos del IMEDEA
a la red se concentra, por un lado, en la creación de modelos
virtuales de transportes de fármacos a través de las células, y por
otra, en el análisis detallado de la actividad sincronizada de las
neuronas, decisiva en casos como los enfermos de Parkinson.
Hernández-García ha señalado que se desconoce si ciertas proteínas
presentes en las paredes celulares frenan o empujan el medicamento, o
si hacen que se desplace hacia dentro o hacia afuera. En este sentido,
ha apuntado que el grupo analiza mediante técnicas de la física no
lineal los modelos para las dos opciones desarrolladas por el grupo de
la Universidad
de Valencia para saber qué resultados se producen en cada caso, para
ver cuáles son las mejores opciones de administración de un fármaco.
En lo que respecta al cerebro, el trabajo del grupo consiste en tomar
modelos sencillos de comportamientos de neuronas y ponerlos en
comunicación entre ellos, para observar en qué circunstancias se
genera un comportamiento colectivo y cuándo no, explicó Toral. El
Parkinson se produce porque miles de neuronas emiten a la vez un
impulso similar, provocando un movimiento rítmico, y romper esta
sincronización masiva es el primer paso para la curación.
Los investigadores disponen además de simulaciones de corazones
enfermos en su ordenador, órgano para el que existen más modelos
desarrollados. En un principio, se modela toda la dinámica de fluidos
capilares del corazón sano, para después hacer una biosimulación de un
corazón enfermo, al que se añade un obstáculo en una de las venas, y
luego se observa qué sucede en el resto de células, teniendo en cuenta
que la muerte de una parte de éstas es la que da lugar al infarto.
Acto seguido, se pone una sustancia que haga que estas células vibren
más rápidamente que antes para comprobar si esta actuación resuelve el
problema. Una de las grandes ventajas de la biosimulación es que
personalizará mucho más la curación, ya que se podrán ensayar en el
ordenador todas las variantes que se quiera en la dosificación y el
suministro de un fármaco, hasta llegar a la fórmula que más se ajuste
a los parámetros concretos de cada paciente, incluidas su composición
genética y la influencia de los factores ambientales.
Asimismo, se sabrá por adelantado qué tipo de tratamiento será más
beneficioso y cuáles experimentarán efectos secundarios, y el
ordenador dispondrá de lo que se conoce como 'ciclo de vida de la
enfermedad', lo que permitirá saber cómo evolucionará ésta en
respuesta al tratamiento y a los cambios de costumbres del paciente.
mallorcadiario.com viernes, 13
enero 2006